Víctima de maltrato: llegué al juzgado suplicando ayuda y salí imputada

España / Tribunales | 12 de febrero, 2018

Isabel López de la Torre, durante la rueda de prensa ofrecida hoy en Madrid.

viamadridtv.es-. (EFE).- “Llegué al juzgado destrozada y suplicando ayuda y salí de ese juzgado imputada y con una orden de alejamiento sobre mi bebé de 18 meses”, asegura Isabel López, una víctima de maltrato a la que el tiempo le dio la razón con la condena de su agresor, pero le queda la angustia de “haber condenado a su hija”.

Isabel ha presentado hoy, con el apoyo de seis organizaciones de mujeres, una queja formal ante la Comisión Disciplinaria del Consejo del Poder Judicial para que analice la actuación del juez que estudió su caso, la titular del juzgado número 1 de Arganda del Rey (Madrid).

“Soy una superviviente y de ‘motu propio’ he decidido morir de pie, que seguir de rodillas”, ha explicado en una rueda de prensa, respaldada por las principales organizaciones de mujeres que han anunciado la intención de apoyar y trasladar al órgano de gobierno de los jueces cada caso en los que la mujer se sienta maltratada por los operadores de justicia.

“Se insiste en que deben denunciar y luego no reciben la respuesta que esperan por parte de los juzgados”, ha explicado Yolanda Besteiro, de la Federación de Mujeres Progresistas.

Desde Themis, su presidenta, Amalia Fernández, ha dicho que en muchos juzgados a las mujeres se les pide “ir al grano” y se les obliga a “ceñir su relato a la ultima agresión, lo que merma” que se evalúe el contexto de violencia.

«Pasamos del maltrato en casa, al maltrato judicial; después de las amenazas y los golpes, llegué destrozada psíquica y físicamente, con marcas de estrangulamiento en el cuello», cuenta Isabel, que señala que su agresor presentó una denuncia contra ella por «distintos arañazos», por los que fue inicialmente imputada.

«Esa misma tarde en la que declaré, me obligaron a entregar a mi niña con fiebre a su padre durante las vacaciones de Semana Santa y acabó ingresada en un hospital en urgencias al que no podía ir; deseé que hubiera acabado entonces con mi vida».

«Sufrí la peor de las penas, que es vivir con la pena de que me he salvado yo a costa de condenar a mi hija», ha dicho esta mujer, quien ha insistido en que nunca ha vulnerado ninguna de las decisiones judiciales, ni incumplido el régimen de visitas, «aunque se me rompiera el corazón».

La Audiencia Provincial de Madrid le absolvió a ella y condenó el pasado mes de octubre al agresor a dos años y nueve meses de cárcel, pero no ha entrado en prisión y mantiene un régimen de visitas respecto a su hija.

Temas:

TEMAS RELACIONADOS

Comente este artículo...