Acusada de matar a una mujer con ensañamiento alega que fue en defensa propia

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Audiencia Provincial de Madrid

viamadridtv.es-  (EFE).- La mujer juzgada hoy por matar a otra con ensañamiento ha dicho que fue ésta última quien le atacó primero con un cuchillo en su domicilio y que, tras un forcejeo en el que logró arrebatarle al arma, finalmente acabó con la vida de la víctima en un acto de legítima defensa propia.


La Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado hoy el juicio de Juliangela Q.A., para la que el fiscal pide diecisiete años de prisión por un delito de asesinato con ensañamiento, así como una indemnización de 180.000 y 20.000 euros para el marido y la hermana de la víctima respectivamente.

La procesada ha relatado que antes de que se produjesen los hechos por los que se le juzga, ambas habían consumido alcohol y cocaína y que esta intoxicación le impidió ver la gravedad del hecho e incluso recordar, posteriormente, que había matado a la víctima.

Juliangela Q.A, de origen brasileño, ha señalado que en ningún momento quiso matar a Sobrina O., pues ambas acababan de conocerse esa noche y su intención era «probar una relación lésbica» con la víctima ya que desde el primer momento «congeniaron físicamente» y ambas tenían interés por la «espiritualidad y la santería».

Asimismo, ha admitido que fue un «error» fugarse a Brasil tras el presunto asesinato y ha indicado que lo hizo por «miedo», puesto que no tenía papeles, ejercía la prostitución y el marido de la víctima era narcotraficante.

Según el escrito del Ministerio Público, la acusada atacó sorpresivamente a la víctima con un arma blanca y, empleándose a fondo, le asestó múltiples cortes en las manos, en los brazos, en la clavícula, en el tórax, en la rodilla, en las costillas, en el abdomen, en el esternón, en el mentón, en el cuello y en la región cervical, entre otras partes de su cuerpo.

Ha declarado en el juicio como testigo el que fuera «padrino espiritual» de la víctima, quien ha señalado que recibió una llamada de ésta en la que oyó gritos en los que ella nombraba a la «Pomba Gira» (entidad religiosa), pedía ayuda y gritaba: «Déjame loca, déjame, vete de mi casa».

Llamada que duró escasos segundos y tras la que el padrino espiritual intentó contactar con ella en numerosas ocasiones sin éxito. EFE

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