Canal de Isabel II retiró 28.433 toneladas de residuos de sus depuradoras el pasado año Se trata de residuos que en ningún caso deberían circular por la red de saneamiento

Medioambiente | 22 de agosto, 2018

Estos desperdicios que se tiran al inodoro: toallitas, bastoncillos, artículos de higiene femenina o incluso el propio pelo, que no solo suponen un grave problema operativo y económico, sino que también pueden causar importantes daños medioambientales.

Pinto, 22 ago (EFE).- El Canal de Isabel II retiró el año pasado de sus depuradoras 28.433 toneladas de residuos sólidos, como toallitas húmedas, bastoncillos, compresas o pelo, que en ningún caso deberían circular por la red de saneamiento.

Estos desperdicios que se tiran al inodoro llegan diariamente hasta las 157 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) que Canal opera en la Comunidad de Madrid, lo que supone “un grave problema operativo y económico” y también puede tener un importante impacto ambiental.

El Canal de Isabel II ha cuantificado en una cifra media anual de 2,2 millones de euros el sobrecoste que suponen estos vertidos a la red de saneamiento.

 

Este importe incluye los costes de retirada de los residuos, los costes extra de limpieza y reposición de las bombas que impulsan el agua residual dentro las depuradoras, así como el incremento en la factura energética.

 

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno regional, Pedro Rollán, ha aportado estos datos durante su visita a la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) Arroyo Culebro Cuenca Media-Alta.

Rollán ha constatado que hay un cambio de tendencia, puesto que después de registrarse un aumento continuado de este tipo de desechos en las depuradoras y, por primera vez en los últimos años, se ha detectado un descenso.

En concreto, en 2016 se recogieron 32.244 toneladas de estos residuos, un 12 por ciento más que en el año siguiente.

En esta instalación, el vicepresidente ha podido comprobar no sólo cómo se eliminan este tipo de residuos, en la fase de pretratamiento, sino cómo se tratan las aguas residuales para devolverlas a los ríos con la mejor calidad posible.

 

En el verano de 2016, y tras comprobar que desde 2010 se había producido un incremento del 20 por ciento en la recogida de estos residuos, Canal de Isabel II lanzó una campaña informativa con el objetivo de concienciar a los ciudadanos para que evitasen realizar estos vertidos en los inodoros de sus casas, y, en su lugar, los depositasen en la basura.

 

Cuando se arrojan al inodoro, las toallitas, junto al resto de residuos, pasan por las tuberías interiores de las viviendas, donde se pueden producir atascos, sobre todo si también se vierten aceites y otros elementos que contribuyen a que se formen acumulaciones de mayor volumen.

 

Posteriormente, discurren por la red de alcantarillado y las instalaciones de bombeo de aguas residuales para llegar, finalmente, a las depuradoras.

A pesar de que se indica que son biodegradables, el lapso que transcurre entre que se tira la toallita por el inodoro y esta llega a la red de alcantarillado y a la propia depuradora no es suficiente para que se deshaga, por lo que se acumulan en las rejas de llegada a las depuradoras y en las bombas, especialmente en época de lluvias. Desde allí, estos residuos se llevan a los vertederos.

Este hábito puede llegar a producir serios daños no solo en instalaciones interiores y en infraestructuras hidráulicas, sino también en el medio ambiente, ya que las bombas que impulsan el agua residual dentro de las depuradoras pueden dejar de funcionar y, en un caso extremo, la planta podría llegar a quedar, incluso, inactiva.

Los operarios que trabajan en estas instalaciones y en las redes de saneamiento se ven sometidos a riesgos laborales importantes cuando tienen que desatascar conducciones, bombas u otros elementos.

El Plan Estratégico 2018-2030 del Canal de Isabel II incluye un programa de excelencia en depuración, ‘Nuestros ríos sanos’, con el que se situará más allá del cumplimiento legal en su compromiso con el medioambiente.

 

El Canal de Isabel II, que nació hace más de 165 años para abastecer de agua a la ciudad de Madrid, cuenta con más de 2.500 empleados para prestar servicio a más de 6 millones de personas en la región.

 

Opera 13 embalses; 78 captaciones de aguas subterráneas; 14 plantas de tratamiento de agua potable; 17.556 kilómetros de red de aducción y distribución; 131 estaciones de bombeo de agua potable y 133 de aguas residuales; 14.956 kilómetros de redes de alcantarillado; 65 tanques de tormenta; 877 kilómetros de colectores y emisarios; 157 estaciones depuradoras de aguas residuales; y 588 kilómetros de red de agua regenerada. EFE

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