Cocineras, “haberlas, haylas”

Turismo | 8 de octubre, 2018

Las chefs Pepa Muñoz (El Qüenco de Pepa, Madrid), Macarena de Castro (Maca de Castro, Mallorca) y Begoña Rodrigo (La Salita, Valencia), en la imagen, son las primeras españolas en formar parte de esta iniciativa mundial.


Madrid.- Pilar Salas. (EFE).- Muchas veces ninguneadas en congresos, premios y listas, las cocineras reclaman el mismo espacio que ocupan sus colegas por méritos propios alegando que el talento no tiene género, aunque dicen que no se trata de un problema específico del sector, sino de una sociedad machista.

Por eso reciben con alegría iniciativas como el Atelier de Grandes Damas, proyecto de Veuve Clicquot que llega a España tras ser instaurado en Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón para homenajear a mujeres “poderosas e inspiradoras” como lo fue Barbe-Nicole Ponsardin Clicquot, empresaria pionera del siglo XVIII y responsable en buena parte del champán tal como lo bebemos hoy.

Cuenta con miembros como la fundadora de The Body Shop, Anya Hindmarch o la creadora y diseñadora Anya Hindmarch, y en España se ha inaugurado con las cocineras Pepa Fernández (El Qüenco de Pepa, Madrid), Macarena de Castro, con una estrella Michelin en el restaurante que lleva su nombre en Mallorca, y Begoña Rodrigo, de La Salita (Valencia).

“Las hemos escogido porque tienen sus propios negocios, han sido audaces para convertir un proyecto gastronómico en un éxito”, ha explicado a Efe Alejandro Santos, responsable de Mercadotecnia de Veuve Clicquot, quien ha reconocido que no les ha costado encontrar candidatas en un país “con mucho talento”.

Pertenecer al Atelier de las Grandes Damas “une a sus integrantes”, que ofrecen conferencias y conferencias para compartir sus claves del éxito y contagiar a otras mujeres, explica Santos.

“Es una forma de seguir ampliando esta red de mujeres poco reconocidas”, opina Macarena de Castro, quien, como Fernández y Rodrigo, se siente “totalmente identificada” con Madame Clicquot, una mujer “muy avanzada a su tiempo, sin miedo a nada, con muchas cosas en su contra y que innovó”.

“En la cocina somos pocas, pero cada vez se nos está reconociendo más”, asegura a Efe la mallorquina, quien reconoce que “estar en un restaurante de alto nivel es difícil por las horas de trabajo”, aunque atisba “una nueva era” en la que haya más tiempo libre.

“En 2019 sólo abriré por las noches. La restauración está cambiando, es muy intenso lo que hacemos, pero somos personas que tenemos vidas. Quiero tener más tiempo para mí porque quiero ser feliz y que mi equipo lo sea para hacer feliz al comensal”, anuncia quien dedicará su tiempo libre a “ver Mallorca desde el mar”.

Como cocinera, busca una equiparación de género en el sector, agradece a compañeros como Ángel León (Aponiente), Pepe Solla (Casa Solla) y Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) que también reclamen su presencia en congresos, premios y jurados, y pide al resto que se sume a esta exigencia.

Para Pepa Fernández, iniciativas como el Atelier de las Grandes Damas ayudan a que “la gente se dé cuenta de que somos más de las que parecemos; cocineras, haberlas, haylas”.

“Nosotras hacemos mucho y estamos demostrando mucho”, dice quien se considera una “cocinera muy terrenal” cuyo mérito es “llenar todos los días un restaurante con 37 empleados en Madrid” y reconoce que el horario laboral de su sector es “muy complicado”.

Begoña Rodrigo defiende que “el talento no tiene género” y lamenta que en España una mujer lo tenga “más difícil en todo” porque es “un país muy machista”.

La valenciana considera que “las ligas paralelas nos hacen más débiles”, por eso critica que exista un premio a la Mejor Chef que concede The World’s 50 Best Restaurants, motivo por el que lo rechazó Carme Ruscalleda en 2012: “No conozco un premio que diferencie entre el mejor médico o la mejor médica o el mejor periodista o ‘periodisto’; es ridículo”.

Como feminista, lamenta que todavía se pregunte a las mujeres y no a los hombres cómo concilian vida laboral y familiar y lamenta que las féminas sean “más resignadas, lo que nos hace estar en un segundo plano sin sentirnos incómodas”, algo que debe cambiar: “Hay que estar en la foto, si quieres”. EFE

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