Plantean evaluar la inteligencia y la personalidad mediante encefalogramas

Tecnología | 21 de noviembre, 2018

Plantean evaluar la inteligencia y la personalidad mediante encefalogramas

Madrid (EFE).- Científicos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y de la Universidad Técnica Yuri Gagarin, de Rusia, han desarrollado un nuevo método que permite evaluar la inteligencia y la personalidad analizando datos neurofisiológicos del cerebro humano, tras constatar que “existe un vínculo entre las características del electroencefalograma, las capacidades mentales y los rasgos de personalidad”.

Los resultados obtenidos, publicados en la revista PLoS ONE, pueden “ayudar en las pruebas y el diagnóstico de habilidades personales y destrezas para realizar tareas operativas complejas”, explica la universidad madrileña en un comunicado.

Según el Centro de Tecnología Biomédica de la UPM, la inteligencia se puede medir estimando el “tiempo de reacción durante el procesamiento de tareas cognitivas elementales, mientras que la personalidad a menudo se evalúa mediante cuestionarios”.

Además, “la personalidad humana afecta la manera en la que un sujeto realiza tareas cognitivas elementales” y, por lo tanto, la personalidad puede definir la inteligencia. “Es posible que estas características, así como las capacidades mentales para realizar diversas tareas cognitivas, estén asociadas con la actividad neuronal eléctrica del cerebro”, agrega la UPM.

Aunque varios estudios apuntan a una correlación entre ellas, existe “una falta de información sobre la frecuencia temporal y las estructuras espacio-temporales de la actividad neuronal que caracteriza esta relación”.

Para dilucidarlo, los participantes fueron sometidos a electroencefalogramas mientras realizaban las tablas de Schulte, “un instrumento basado en lápiz y papel para evaluar la capacidad cognitiva elemental o la velocidad mental”.

Según el investigador Alexander Pisarchik, de acuerdo con las características de estos electros, se dividieron a los sujetos en tres grupos y se les aplicó el Cuestionario del Factor de Personalidad Dieciséis (16PF).

“Encontramos que cada grupo exhibió una puntuación diferente en la escala de personalidad, como calidez, razonamiento, estabilidad emocional y dominio”, añade Pisarchik.

Los sujetos del grupo I podían realizar tareas novedosas de modo inmediato y mantener su eficiencia a un ritmo “relativamente alto, por encima de un nivel medio-bajo”, con cambios rápidos a nuevas tareas, explica el comunicado.

En la prueba personal, tenían “una pronunciada tendencia a trabajar solos, alto intelecto, mente analítica, pensamiento crítico, intolerancia a la incertidumbre y un retraso en la toma de decisiones. Además, exhibieron autocontrol, falta de ansiedad, un liderazgo pronunciado y deseo de dominar en el grupo. La hipótesis indica que la creatividad y el intento de optimizar su trabajo llevaron a una disminución de su eficiencia de trabajo”.

Los sujetos del grupo II intentaron desarrollar “una estrategia para simplificar el desempeño de la tarea” que, pese a no aparecer en la primera tarea, la fueron aplicando en las siguientes, con la consiguiente reducción de la carga en el hemisferio cerebral derecho.

Como resultado, demostraron “mayor eficiencia de trabajo que los sujetos del grupo I”, necesitando poco tiempo de adaptación y sin cansarse, manteniendo un buen ritmo durante mucho tiempo. “Sus perfiles personales combinaron armoniosamente altas puntuaciones en intelecto, madurez emocional y autocontrol”, añade el estudio.

Los sujetos del grupo III no desarrollaron ninguna estrategia y, aunque su eficiencia se mantuvo alta, se supone que tendrían dificultad para mantenerla alta durante un tiempo prolongado. Sus pruebas personales mostraron “una marcada preferencia por trabajar solos con bajo autocontrol, intolerancia a la incertidumbre y retraso en la toma de decisiones, que puede manifestarse por la ansiedad”. También demostraron “alto intelecto, mente analítica, pensamiento crítico y un espíritu para la experimentación”.

“Es interesante destacar que el factor de inteligencia, que era muy bajo en los sujetos del grupo II y no reflejaba su creatividad en el desarrollo de nuevas estrategias, finalmente resultó en un rendimiento laboral mucho más alto”, concluye Pisarchik.

Estos resultados pueden ser de “gran interés para probar la personalidad humana a fin de crear programas inteligentes automatizados que combinen pruebas simples y facilidades de EEG para una estimación real de los rasgos de la personalidad humana y las capacidades mentales”, concluye la UPM. EFE

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