Dalí, Lorca y Buñuel: vidas cruzadas en la capital

Cultura / Historia / Turismo | 3 de diciembre, 2018

Pabellón Transatlántico de la Residencia de Estudiantes.

Madrid (EFE).- Corrían los años 20 y Madrid vivía una era de ebullición intelectual. Uno de sus principales catalizadores fue la Residencia de Estudiantes, una institución en la que coincidieron y entablaron amistad tres de los más grandes artistas españoles del siglo XX: Salvador Dalí, Federico García Lorca y Luis Buñuel.


Casi un siglo después, la empresa municipal Madrid Destino ha diseñado una ruta dedicada a estos tres creadores y su vinculación a la ciudad, que recorre tanto sus lugares favoritos de la capital, que frecuentaron por motivos artísticos o lúdicos, como aquellos enclaves en los que hoy pueden disfrutarse sus obras.

El director de contenidos de turismo de Madrid Destino, Carlos Menéndez, explica a Efe que la intención principal de la empresa municipal era “poner en el mapa” la Residencia de Estudiantes, cuya historia tiene “mucho interés” pero es todavía “poco conocida entre los madrileños”.

En los años previos al estallido de la Guerra Civil, la Residencia vivió un “momento mítico” de efervescencia creativa por la cantidad y la calidad de sus inquilinos, entre los que sobresalieron Dalí, Lorca y Buñuel, que en aquellos primeros momentos de sus trayectorias “se alimentaban el uno del otro”.

La idea de la ruta es “rastrear la huella de estos genios”, que llegaron a Madrid a finales de los años 20, se hicieron “íntimos amigos” y, durante su estancia en la capital, se dedicaron a “exprimir” las posibilidades que esta les ofrecía.

La Residencia de Estudiantes, primera parada en la ruta turística, fue la continuación natural de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y las ideas de Francisco Giner de los Ríos. Estrenada en 1910, se trasladó en 1915 a la que desde entonces ha sido su sede, en la Colina de los Chopos.

Dalí, Lorca y Buñuel convivieron con otros artistas y poetas de la Generación del 27 en este edificio, un reputado foro de debate al que asistieron como conferenciantes personajes de la talla de Albert Einstein, Marie Curie o Le Corbusier.

Los tres genios fueron permeables, cómo no, a los atractivos más hedonistas de Madrid. Buñuel y Dalí eran asiduos a las sesiones de jazz del Rector’s Club, ubicado en la planta baja del hotel Palace, y la coctelería Museo Chicote, definida por el cineasta maño como “la Capilla Sixtina de los martinis”, fue un ineludible punto de reunión para ellos desde su inauguración en 1931.

A la hora de buscar inspiración, un lugar que frecuentaban como pocos era el Museo del Prado, que consideraban “fascinante” y al que la Residencia de Estudiantes organizaba excursiones continuamente.

El folleto recoge algunos de los enclaves donde se fraguó el talento de estos artistas. Por ejemplo, Lorca estrenó en el Teatro Español (antiguo Corral del Príncipe) su obra ‘Yerma’, en 1934, y Dalí se formó durante cuatro años en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de donde fue expulsado en 1926 tras afirmar que “ningún profesor estaba en condiciones de examinarlo”.

También se sugieren las visitas a tres fundaciones: la Ortega y Gasset, que antiguamente ocupaba la Residencia de Señoritas (grupo femenino de la Residencia de Estudiantes); la Francisco Giner de los Ríos, que albergó la sede de la ILE; y la Olivar de Castillejo, donde vivió José Castillejo, uno de los discípulos aventajados de Giner de los Ríos.

Asimismo, la ruta incluye las casas-museo de José Lázaro Galdiano, muy vinculado a la Generación del 27 gracias a su labor como coleccionista y promotor artístico, y Joaquín Sorolla, cercano a la ILE y a Giner de los Ríos.

La Guerra Civil trajo consigo el fin de la época dorada de la Residencia de Estudiantes y de la relación entre los tres artistas, a los que el conflicto deparó suertes dispares: Lorca fue asesinado por las tropas de Franco y Buñuel tuvo que exiliarse de España durante décadas, mientras que Dalí gozó de una cómoda y longeva convivencia con el régimen franquista.

Pero no borró su legado cultural, que sigue muy presente en lugares de Madrid como la plaza de Felipe II, donde está la única escultura al aire libre realizada por Dalí; el museo Reina Sofía, que tiene una amplia colección de cuadros del pintor y exhibe de forma permanente la película de Buñuel ‘Un perro andaluz’; o los teatros de la capital, donde habitualmente hay obras de Lorca en cartel.

Y tampoco ha cambiado desde entonces el carácter de ciudad de acogida del que siempre ha presumido Madrid, que durante unos años dorados entrelazó los destinos de un pintor catalán, un escritor andaluz y un cineasta aragonés que acabaron haciendo historia en sus respectivas artes. EFE

Juan Vargas

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