Ecologistas advierten de minas y canteras con «escaso control» en la región

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Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol, sede del gobierno de la Comunidad de Madrid.

Madrid,(EFE).- Ecologistas en Acción denuncia la existencia de minas «piratas» y abandonadas en la Comunidad de Madrid, «sin tapar y con escaso control», algunas «convertidas en vertederos ilegales», por lo que pide que «se haga público un inventario» de antiguas explotaciones y que «se vallen estas zonas».

El sector minero madrileño está formado por 49 explotaciones, tres de las cuales son de minerales industriales, nueve de rocas ornamentales y 37 de productos de cantera, que ocupan a 644 trabajadores directos, un 2,2 % del total del empleo minero nacional, según datos de la Consejería de Economía y Hacienda.

El valor de la producción madrileña asciende a 129 millones de euros, un 4,5 % del total nacional, de acuerdo con la estadística del Ministerio de Energía y Minas.

Aunque la extracción de arcillas especiales -sepiolita y bentonita- ha bajado en los últimos años, el Ministerio asegura que Madrid continúa siendo «la mayor productora mundial» y que casi todo se exporta.

Aun así, la Comunidad ha sacado a concurso 104 derechos mineros y sólo ha adjudicado uno, por falta de empresas interesadas, porque muchos derechos ya caducados están hoy ubicados dentro de términos municipales, dado el crecimiento urbano.

Primero se suele conceder permiso de investigación por tres años, y después de explotación por 30 años prorrogables, según Ecologistas.

En Madrid capital había 11 derechos, en zonas cercanas a San Blas o la carretera de Vicálvaro, y el que se ha adjudicado es Minor Pinto II, que suma 2.477 hectáreas entre Pinto, San Martín de la Vega y Valdemoro, de acuerdo con el BOCM.

 

Pinto, Parla, Torrejón de Velasco y Torrejón de la Calzada albergan un importante yacimiento de sepiolita, explotado durante años por Minersa y Sepiolsa, y que según Ecologistas «perjudica la salud de los habitantes de estos municipios, por el polvo en suspensión, además del deterioro medioambiental».

 

En general, «no hay suficiente control. Hay explotaciones piratas y otras abandonadas sin más, porque hace treinta años no había normativa ambiental. Ahora las empresas tienen que presentar un proyecto de restauración y, según las explotaciones se van agotando, tienen que tapar antes de abrir nuevos agujeros», explica Nieto.

«Las minas y graveras antiguas abiertas sin tapar, por toda la región, suponen un riesgo porque son agujeros, depresiones en terreno en las que se puede caer. Otras se convierten en vertederos. En Alpedrete tiran coches dentro. También hemos denunciado graveras convertidas en vertederos en Getafe», agrega.

También «echan escombros, basura y luego tapan. Es una mafia organizada, que a veces involucra al propietario del suelo, otras no. Lo venden como restauración de una gravera, pero debajo puede haber incluso residuos peligrosos mezclados», según Nieto.

Getafe, Aldehuela, son zonas donde «estuvieron vertiendo durante años, un escándalo», agrega.

El uso posterior de una cantera «es muy reducido, un territorio muerto sin ninguna viabilidad y muy costoso». Algunas empresas «desaparecen, cambian de nombre», según Nieto.

«Se les pide una fianza en caso de que se marchen para restaurar. Pero lo que dejan, si es que dejan, no es suficiente y supone un daño en el territorio», continúa.

En cuanto a explotaciones «piratas», Ecologistas ha denunciado en las zonas de Torrejón de Velasco y Valdemoro «un problema importante por el alto valor ambiental, en zonas de aves esteparias».

Además, había una empresa «pirata en Guadarrama, extraía en la ribera. Estuvo un tiempo activa, se denunció, se paralizó y luego volvió sin permisos», afirma.

Hay graveras abiertas en Aranjuez, junto al Tajo, pero la problemática «es mayor en el este, sur, sureste; zonas de yesos y piedra caliza, cerca de Camporreal, que tienen una mayor concentración de antiguas canteras», asevera.

En la dehesa de Alpedrete, algunas explotaciones de granito abandonadas «se han naturalizado. En algunas aflora el agua y se forma una laguna, colonizada por flora y fauna. Actualmente son hábitats de anfibios, se está pidiendo la protección. El Ayuntamiento ha presentado un proyecto y pidió la colaboración de científicos».

En el Parque Regional del Sureste casi todas las lagunas son antiguas explotaciones; en la zona de Vallecas, también Aranjuez, siguiendo el Jarama hacia el tramo final del Manzanares; también en Rivas, Arganda, Velilla de San Antonio, explica.

Eran áreas de extracción «de gravas, arenas, piedras. El eje del sureste fue un depósito de materiales. Pero enseguida afloraba el agua y se abandonaba sin restaurar», detalla.

«Se sigue permitiendo la explotación minera en algunas zonas del Parque regional con el condicionante de solo se perfore hasta el nivel freático, no se puede profundizar», señala.

«Pedimos un mayor control antes, durante y después de la explotación. Que se haga un inventario de cuáles están abandonadas, en restauración o sancionadas, para saber si es legal y dar mayor agilidad a las denuncias. También más seguimiento de las explotaciones dentro del Parque Regional», afirma Nieto.

Los Ayuntamientos deben controlar «dentro de su término municipal, exigir a la Comunidad vallar estas zonas por el peligro que suponen».

La Comunidad «no tiene ley de minas, se rige por la estatal que es del 75, preconstitucional y supone un agujero negro en materia de derechos a las concesionarias. Hay que derogarla», concluye. EFE

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