La poesía toma los bares de Madrid

Cultura / Literatura | 8 de enero, 2019

Libertad, 8 es uno de los bares que acogen estos novedosos  “combate de poetas”.

Madrid,(EFE).- La poesía ya no sólo se lee a la tenue luz de una vela ni queda olvidada en el papel, sino que, entre los tintineos de botellines de cerveza de un bar, los escritores toman la voz con los micrófonos abiertos, una nueva forma poética en la que todo aquel que se sienta llamado puede compartir sus escritos.

Este tipo de lecturas poéticas, conocidas como ‘slam poetry’, se han asentado en la agenda cultural de Madrid y tienen como filosofía promover una poesía popular, más cercana a la gente, y proponer un ambiente dinámico y distendido donde la gente se sienta a gusto.

Esta forma de comunicación poética toma sus orígenes en el Chicago de los años ochenta y se tomaba como un “combate de poetas”.

En la capital hay dos torneos: el Slam Poetry de Lavapiés, que tiene de sede el CSA La Tabacalera, y el Slam Poetry Madrid, que se celebra en El Intruso.

Ambos tienen una edición mensual en la que doce poetas se ven las caras en el escenario, cada uno tiene tres minutos para recitar su poesía y sólo cuenta con la voz y la palabra para convencer al público.

Otro de los locales dentro de la escena poética es el Aleatorio Bar, que abrió las puertas hace cinco años y cuya esencia “ha derivado de forma natural a la poesía”, ha asegurado a Efe Marcos Almendros, copropietario del establecimiento.

A la entrada del Aleatorio Bar hay un buzón amarillo colgado en la pared donde se lee: “Sugerencias o poesías”.

“La idea del local es que sea abierto a cualquier tipo de persona, independientemente de su trayectoria o calidad, todo el mundo es bienvenido porque abogamos por las sinergías de diferentes disciplinas”, señala Almendros.

Libertad 8, La Fídula, Búho Real, El Dinosaurio, Vergüenza Ajena complementan la lista de bares que han cedido su espacio para que todos aquellos que quieran pasar una tarde centrada en la poesía tenga un lugar de acogida. Algunos todavía recuerdan el Bukowski Club de Madrid o Diablos Azules, ambos ubicados en el barrio de Malasaña, que echaron el cierre pero que se mitifican como los precursores oficiales de las noches poéticas madrileñas.

El proyecto Poesía o Barbarie, organizado por el colectivo Masquepalabras, cuenta con artistas invitados y un micrófono abierto por el que pasan decenas de poetas, más y menos experimentados para compartir sus textos.

Una de las últimas propuestas ha sido el Prostíbulo Poético, que tiene una trayectoria de diez años en Barcelona y que se celebra el tercer miércoles de cada mes en la Sala Equis de Madrid que, curiosamente, antes de su actual actividad socio cultural, fue la última sala X de la capital.

La “madame” del prostíbulo presenta a las “putas” (como así denominan a los artistas que participan) para que presenten un poema creado por ellas y el cliente elige con quién quiere pasar este particular “vis a vis” en un espacio cerrado, tal y como explica Sonia Barba, al frente de este particular “burdel” desde 2011.

Barba ha asegurado a Efe que el auge del escenario poético lleva varios años en escena debido a la demanda de “propuestas culturales porque es difícil salir adelante en el plano editorial”. De hecho, desde Prostíbulo Poético han editado su propio libro ‘Libro Rojo’ como resultado de “noches manchadas de atrevimiento, irreverencia y desfachatez”.

Asimismo, reconoce que el aumento de ‘salms’ han teñido la poesía a una vertiente más mainstreaming, donde “de repente sale poetas como setas en el monte” pero la escritura es libre y, cada uno, sabrá diferenciar lo que vale o no la pena.

Aunque estas iniciativas culturales surgieron con la idea de compartir la experiencia poética fuera del gran público son muchos los poetas que han conseguido un reconocido nombre dentro de la literatura en verso como Carlos Salem, Elvira Sastre o Marwan. Ana Márquez. EFE

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