Juzgan a un yihadista del que se sospechó que quería atentar en Madrid

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Audiencia Nacional

Madrid, (EFE).- La Fiscalía pide 4 años de cárcel para un yihadista que en 2015 contaba con los tres únicos dispositivos en España con los que acceder a propaganda del Dáesh, lo que le convirtió en un potencial terrorista dispuesto a pasar a la acción y del que se sospechó incluso que quería atentar en Madrid.

El acusado, Rachid Elomari, que será juzgado el viernes en la Audiencia Nacional por autoadoctrinamiento, se fotografió en lugares de Madrid como el metro, “una avenida con aglomeración de personas”, el Ayuntamiento o la Gran Vía, que “son potenciales objetivos de un ataque terrorista”, expone la Fiscalía en su escrito de acusación.

Se le detectó cuando “la Guardia Civil, en colaboración de un servicio extranjero, identificó en 2015 una serie de dispositivos de comunicación -solo tres en toda España- con los que se accedía desde nuestro país a propaganda” del Dáesh a través de su agencia, Amaq.

Uno de ellos era el de Rachid Ellomari, quien entre 2015 y hasta su detención en 2017, sufrió “un proceso de autoadoctrinamiento y formación en diversas materias, como la elaboración de aparatos explosivos improvisados”.

Eso hizo de él una “herramienta puesta a punto para pasar a la acción mediante la comisión de acciones violentas”, asegura el fiscal.

Un prueba de ello, para la Fiscalía, es un escrito que el acusado dejó en el locutorio en el que trabajó hasta el 13 de junio de 2017 y que aportó a la investigación una testigo protegido.

“Dominio Yihad hoy vuelve al paraíso”, decía el texto, lo que es interpretado como que había completado “tanto su formación ideológica como técnica y estaba preparado para realizar un acto violento”.

Al volcar el contenido de su ordenador en el locutorio se descubrió que tenía conexión con 50 canales proyihadistas en Telegram y “hacía seguimiento de seguridad informática del Dáesh a través de sus manuales”.

También tenía en su poder cientos de imágenes y vídeos de contenido yihadista “con un alto grado de violencia y doctrina ideológica”, la mayor parte difundidos por el Dáesh, a cuya radio oficial, radio Albayan, también accedía, así como a la app de Amaq.

A través de la deep web (red profunda), se informaba acerca de la adquisición de explosivos y armas, “además de disponer de manuales escritos y audiovisuales sobre artefactos explosivos y detonación remota”.

Para la Fiscalía, “el hecho de que el investigado, de entre la innumerable cantidad de posibilidades existentes en la red, accediera al contenido de seguridad informática difundido por Dáesh, en unión al resto de aspectos informados en la investigación, aleja la posibilidad de que se trate de un consumo y/o acceso casual”.

Lo que determina, añade, que seguiría “de forma inequívoca las instrucciones de la organización terrorista”, con la que tenía vínculos, como sus contactos en Twitter con perfiles “considerados propios de combatientes yihadistas”.

En su ordenador fueron también hallados 27 PDF de la editorial Al-Himna del Dáesh con títulos como: “Buenas noticias para los ejecutantes de operaciones suicidas”, “Oh reportero, tú eres muyahidin” -sobre la importancia de las comunicaciones en la Yihad-, u otro sobre cómo tratar a los prisioneros según sean mujeres, niños o adultos.

Además de los 4 años de cárcel, la Fiscalía pide para él otros 3 años de libertad vigilada y 12 de inhabilitación para empleo en el ámbito docente, deportivo o de tiempo libre.

Reclama además la destrucción de los teléfonos y demás evidencias digitales intervenidas como instrumentos del delito. EFE

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