La Complutense abre un Centro de Donación de Cuerpos puntero en Europa

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Facultad de medicina, UCM.

Facultad de medicina, UCM.

Madrid, (EFE).- La Universidad Complutense de Madrid (UCM) inaugura un nuevo Centro de Donación de Cuerpos a la ciencia de 4.000 metros cuadrados que es puntero en Europa, y destaca “el beneficio inmediato” de las donaciones que redundan en “mejores médicos de familia, mejores especialistas y cirujanos”, por lo que se necesitan “muchos cuerpos más”.

En países avanzados “pensaron que los simuladores digitales iban a sustituir la disección de cadáveres, pero no fue así. Son técnicas complementarias, pero también es necesario que los médicos vengan a entrenarse, porque esto es lo más parecido al paciente”, explicó la directora del centro, Teresa Vázquez, que ha presentado las nuevas instalaciones junto con el rector Carlos Andradas.

El rector ha asegurado que el escándalo que estalló en 2014 por la acumulación de cadáveres sin control ni higiene, que supuso “un mazazo para la imagen” de la universidad, “es ya pasado y no volverá a repetirse”, según Andradas para quien el nuevo centro coloca la Complutense “a la cabeza de Europa”.

Las nuevas instalaciones, ubicadas en dos pabellones de la Facultad de Medicina, tienen capacidad para almacenar 500 cadáveres e impartir prácticas a 2.000 alumnos. “Recibimos unos 80 cuerpos al año, pero necesitamos muchos más. La demanda de los profesionales es cada vez mayor y tenemos que rechazar muchas peticiones”, según Vázquez.

“Necesitaríamos que el proceso fuera tan normal como el de donación de órganos”, añadió la directora. Actualmente hay almacenados unos 120 cuerpos. “No es cierto que las donaciones aumentasen durante la crisis. Los vaivenes no responden a factores económicos. Su denominador común es la generosidad”, aseguró.

El procedimiento para donar es “muy sencillo. Hay que cumplimentar un formulario con datos personales, fotocopia del DNI del donante y dos testigos que dan fe de que el donante está en posesión de sus facultades mentales”.

En las primeras 48 horas del fallecimiento, la familia debe comunicarlo al Centro y una funeraria recoge el cuerpo. Una vez allí, “se higieniza el cuerpo desproviéndolo de cualquier signo de identidad. Luego se embalsama o se congela, y queda almacenado en cámaras con bandejas extraíbles. Los cuerpos “entran y salen” constantemente del centro, ya que tras ser utilizados se incineran.

Los cuerpos pueden “mantenerse el tiempo que se quiera según el proceso de preservación: congelación o embalsamamiento. Los congelados aguantan, hasta que se descongelan y se incineran después del uso. Los embalsamados “aguantan muchísimos años”, hasta que se aproveche el cuerpo en su totalidad, que es uno de los objetivos: el “aprovechamiento máximo del material”, detalló Vázquez. 

Las donaciones no reciben “ninguna compensación económica”. Los cuerpos de los indigentes “podrían llegar al centro si esa persona hubiese manifestado ese deseo a algún trabajador social”.

Durante la visita, los medios de comunicación pudieron ver cómo una joven MIR de la especialidad de cirugía otorrinolaringóloga del Gregorio Marañón diseccionaba el oído a una cabeza.

Para Andradas, el nuevo centro es fruto de “un proceso largo y complicado, primero por el coste económico, de más de 1,2 millones de euros, y también por el propio edificio, que es histórico y está protegido. Cualquier intervención ha exigido infinidad de permisos y precauciones”. Al mismo tiempo, se ha hecho “un centro moderno, que cumple toda la normativa”, añadió.

“Todavía queda algún proceso judicial abierto” por el escándalo que estalló en 2014 en el departamento de Anatomía y Embriología Humana II de la UCM, añadió el rector, y la justicia lo dirimirá.

De todo lo ocurrido, “hemos aprendido que hay que hacer las cosas bien. Hay que tener un control exhaustivo y cumplir los protocolos más exigentes, especialmente en áreas que son tan sensibles” como la donación de cuerpos para la investigación. EFE

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