La belleza irreal de las esculturas de Charles Ray se plantan en Madrid

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Palacio de Cristal

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Madrid, (EFE).- Cuatro esculturas de gran tamaño de Charles Ray, «una de las figuras claramente más importantes del arte contemporáneo», transforman el interior del Palacio de Cristal de la capital española conformando un espacio de alucinación, belleza clásica y lecturas personales.

Una rápida aproximación basta para comprobar que la distancia con el objeto de observación representa un mundo en el universo de este estadounidense, residente en California, que hasta el 8 de septiembre verá expuesta una pequeña muestra de su producción en un espacio ya de por sí etéreo y mágico.

«Espero que Madrid trate a mi obra igual que la de Richard Estes», ha deseado Ray (Chicago, 1953) en la presentación en la que ha relatado cómo la riqueza de la obra figurativa de esta ciudad le hizo apreciar por fin los cuadros «fotorrealistas» de su compatriota, en concreto, los reflejos que no se percibían en la lejanía.

También en sus esculturas, que apelan en una primera lectura a los cánones clásicos, hay mucho más de lo que parece, como en su reinterpretación de la figura femenina desnuda en «Mujer reclinada» (2018), que en un examen más pormenorizado revela los dedos de los pies tensionados.

«Intento captar el armazón de una persona y cómo se traduce eso a la escultura, ya sea a través de sus huesos, su personalidad…», ha explicado Ray sobre esta pieza, que realizó a partir de una empleada de banca a la que conoció casualmente y que «alguien describió como una figura «desnuda, pero impenetrable».

También se aprecia en «Atarse los zapatos» (2012), que remite a «El Espinario» helenístico, pero que habla en realidad de la indefensión a través de un fantasma «de grandes testículos» que perpetúa el gesto en el que se ocupaba cuando murió.

«No tengo un corazón fuerte y camino todos los días por las montañas de California, donde hay pumas y te recomiendan que no te agaches, porque es la postura en la que estás más expuesto a un ataque. Una mañana me vi así, atándome los cordones, y pensé que si uno me hubiese atacado, me habría convertido en un fantasma que no necesitaría atarse más los zapatos», ha desentrañado.

Aunque titulada «Cuatro moldes» por el número de obras expuestas, la muestra originalmente debía haber exhibido cinco esculturas, ha desvelado Manuel Borja-Villel, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

El hecho de que se desechara una de ellas explica la relación tan profunda que cada una de las piezas de Ray mantienen con el lugar donde se enclavan, dominando en este caso cada una de ellas uno los extremos del Palacio de Cristal.

Según ha destacado Borja-Villel, Ray es un artista «muy interesado en el espacio, la forma y el papel que el espectador tiene en esta relación» y reúne los aspectos a los que Bodelaire atribuyó la belleza como resultado: «una tensión entre lo efímero, lo cotidiano, lo permanente y lo abstracto».

 

La exposición se completa con «Juego escolar» (2014), que renueva el referente griego de Triptolemos con un adolescente con una espada de juguete, una sábana por toga y sandalias de playa, y con la espectacular «Caballo y jinete» (2014), autorretrato a la manera de un «condottiero», pero ataviado con pantalones vaqueros y sujetando unas riendas invisibles.

 

«Vengo del alto modernismo y para mí esto es solo una forma de hacer arte; no pretendía hacer nada innovador», ha asegurado Ray, antes de destacar que, tan importante como la propia escultura, es para él «la superficie sobre la que descansa».

En ese sentido, ha recordado uno de los episodios más polémicos de su carrera, cuando su obra «Chico con rana», que representaba a un muchacho desnudo que sostenía uno de estos anfibios en plena plaza San Marcos de Venecia, desapareció de su enclave 5 años después de su instalación en la punta de la antigua aduana gracias al multimillonario François Pinault.

«Para mí era importante la escala, ya que lo concebí no solo como algo visual, también social, como un ciudadano más de la ciudad. Hubo un gran revuelo en redes y aspectos políticos (como la llegada de un nuevo alcalde) que hicieron que se impusiera esta realidad. Me ofrecieron otro lugar, pero eso habría animado la figura, como si hubiese caminado, y decliné la oferta», ha relatado.

Sin perder el humor, ha revelado el paradero actual de la obra: «Ahora mismo está en un almacén, entrenándose para un gran retorno». EFE

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