La joven de Boiro dice que Chicle pretendía raptarla y él que quería su móvil

Destacados / España / Tribunales | 11 de abril, 2019

Agencias.- José Enrique Abuín Gey, el Chicle, único sospechoso de la muerte de Diana Quer, ha rechazado este miércoles el intento de secuestro de otra joven, el cual precipitó su detención por el crimen de la madrileña, y ha contado que quería su móvil, mientras que ella ha dicho que era un rapto.

Los hechos enjuiciados, en una vista que se celebra desde hoy en la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, se remontan a la noche del 25 de diciembre de 2017 y en el inicio de este juicio la supuesta víctima ha contado que Abuín Gey había llegado a introducirla en el maletero mientras ella pedía “auxilio” y que esa violenta jornada de Navidad “le cambió la vida”.

La mujer, que nunca ha hablado con los medios de comunicación y que ha declarado tras un biombo para preservar su anonimato, ha rememorado la noche en la que, ha dicho, el acusado intentó en un primer momento robarle el móvil, efectivamente, pero, siempre según su versión, tras la negativa a dárselo, pues él entonces habría tratado directamente de meterla como se pudiese en el maletero de su coche.

Su testimonio es en este extremo opuesto al aportado por el encausado, que en sede judicial ha negado tal hecho y ha afirmado que únicamente intentó apropiarse de su celular.

Es lo que ha contado en la misma sala que lo juzgará por la muerte de Diana Quer, cuyo padre, Juan Carlos, ha seguido esta sesión, a escasa distancia, apenas unos asientos, del presunto asesino de su hija.

A la salida de los juzgados, Quer, visiblemente emocionado, ha roto a llorar y ha destacado “la enorme valentía de una niña (la chica de Boiro)” que sufre “un perjuicio emocional brutal después de esta agresión que sufrió”.

Ha contrapuesto el intento de recomponerse de ella a la “cobardía” del Chicle, a quien considera, tal y como lo ha definido ante la prensa, “un depredador de niñas y de jóvenes” que ni siquiera es “capaz de levantar la mirada”.

Durante la vista, la víctima de Boiro, cuya madre ha estado arropada por Juan Carlos Quer, ha recordado que en todo momento sujetó su teléfono, porque era la única forma que vio de salvarse, “para poder llamar a la policía o lo que fuese”, puesto que la actitud del agresor era brusca, ha dicho, y ha agregado que sus piernas quedaron siempre colgando, que no llegó a estar todo su cuerpo en el turismo.

Las secuelas de lo vivido perduran en ella hasta el día de hoy, ha desvelado: “Me cambió la vida totalmente, yo era una persona súper sociable y ahora apenas salgo de casa, apenas hablo con mis amigos”.

Incluso tiene dificultades para salir de su propia vivienda, aunque lo intenta, ha subrayado, para seguir así la recomendación de sus psicólogos.

Una de las pruebas más relevantes de la jornada ha sido un audio que ella logró grabar porque, cuando todo pasó, estaba manteniendo una conversación por WhatsApp con un amigo y de manera accidental dirigió tal sonido a ese chat y en el registro se escucha la voz de un hombre que le advierte: “Si sigues gritando, te rajo”.

Esta mujer, a petición de la representante del Ministerio Fiscal, ha mirado al acusado y ha confirmado que es exactamente la persona que la agredió y que se dirigió a ella de ese modo: “Sí que es él”.

En su relato de los hechos, la joven ha señalado que, durante su discusión con Abuín Gey “no sé si porque vio a alguien”, hubo un instante en el que “cambió totalmente su actitud” y comenzó a preguntarle si era una tal Carla -un nombre que no se corresponde con el de ella-, ya que era todo “una broma” organizada con el novio de esa chica.

La víctima ha señalado que, cuando se encontraba en el maletero, intentó coger su DNI para constatar que no era la tal Carla, si bien en ese momento fue cuando aparecieron dos personas en la calle que la auxiliaron y corroboraron su versión.

“Yo fui corriendo hacia ellos y él se metió en el coche, que ya estaba encendido; intentó arrancarlo y se le caló, después lo intentó de nuevo y se fue”, ha señalado la denunciante, quien ha asegurado que los dos hombres que habían aparecido en la calle la instaron a ir a una cafetería cercana para tranquilizarse y poder llamar a la Guardia Civil.

Debido a que se encontraba “en estado de shock” no fue consciente hasta que llegó al hospital de los múltiples golpes que había sufrido a consecuencia del empujón con el que el acusado la metió en el maletero; en el hospital fue también donde descubrió que había enviado un audio de WhatsApp en el que se escuchaba el principio de su forcejeo con Abuín.

Al ser preguntada por cómo había identificado el vehículo, la joven ha señalado que vio claramente que era un Alfa Romeo, una marca que le resultaba familiar porque su madre había tenido uno, y que recordaba tanto la primera como la última cifra de la matrícula, información que facilitó a la Guardia Civil.

El Chicle, que ha negado que su voz sea la de ese audio, está acusado, por este episodio, de un delito de detención ilegal o, alternativamente, uno consumado de coacciones, así como de un intento de agresión sexual, robo con violencia e intimidación en grado de tentativa, un delito de amenazas y otro de lesiones.

La Fiscalía solicita para él una condena de 15 años y diez meses de cárcel y al abono de una indemnización de 15.750 euros, o alternativamente, doce años y diez meses.

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