El PP y Cs se juegan el 26 de mayo el liderazgo del centro derecha

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Madrid,  (EFE).- Las elecciones autonómicas del próximo 26 de mayo marcan un reto a los partidos políticos tras las expectativas creadas por las generales, y mientras el PSOE aspira a ganar en las doce comunidades que acuden a las urnas, el PP lucha, en buena parte de ellas, por que Ciudadanos no le rebase.

Este es el caso de la Comunidad de Madrid donde el pasado domingo Cs obtuvo 86.000 votos más que el PP y se situó como segunda fuerza tras un PSOE ganador con un millón de sufragios.

Sin embargo, de repetirse el sentido del voto, la suma de Cs, PP y los 520.000 votos de Vox darían para una mayoría de gobierno, que podría llevar al candidato de la formación naranja, Ignacio Aguado, a presidir la Comunidad de Madrid tras 24 años de gobiernos del PP.

También en esta región se da la peculiaridad de que puede haber hasta seis candidaturas representadas en la Asamblea, ya que, además de Unidas Podemos, hay que tener en cuenta la presencia de Más Madrid, lista promovida por Íñigo Errejón.

En Aragón ocurre algo similar pues el pasado 28 de abril Cs consiguió casi 155.000 votos -12.000 votos más que el PP- y se convirtió en la segunda fuerza más votada detrás de un PSOE que sumó cerca de 240.000.

De repetirse la situación, la suma de Cs, PP y Vox lograría 389.000 votos, superando en 48.000 la unión de PSOE y Unidas Podemos lo que podría arrebatar la Presidencia del Gobierno aragonés al socialista Javier Lambán.

En Extremadura, de repetirse el sentido del voto un mes después de las generales, el PP se situaría por encima de Cs pero necesitaría de Vox para quitar la Presidencia al socialista Guillermo Fernández Vara.

Los socialistas, sumando a Unidas Podemos, estarían por debajo de las tres derechas.

En Castilla y León, el PP, que gobierna la comunidad desde 1987, y los últimos 18 años con Juan Vicente Herrera al frente, podría perder la primera posición en número de votos pero no la Presidencia si consigue una hipotética alianza con Cs, que experimentó un importante crecimiento en las generales.

En Castilla-La Mancha, el PP, que en la actualidad copa todo el espacio de la derecha, tendrá probablemente que compartirlo con Cs y con Vox, que podría irrumpir en el Parlamento regional, y cerrar un pacto entre los tres si quieren quitar la Presidencia al socialista Emiliano García-Page.

En Navarra, el panorama es diferente por la presencia de Bildu y Geroa Bai que gobierna desde 2015.

Aquí, el PSOE, si repite las expectativas creadas en las generales, tendría muchas posibilidades de conseguir la Presidencia si pacta con la formación morada.

La Rioja, tradicionalmente gobernada por el PP, puede aspirar a seguir al frente del Ejecutivo regional si consigue el apoyo de Cs y mantener en su cargo a José Ignacio Ceniceros.

En Cantabria es especialmente difícil extrapolar los resultados de las generales a las autonómicas, ya que el actual presidente y candidato del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), Miguel Ángel Revilla, logró en 2015 un total de 12 escaños que, sumados a los 5 del PSOE, le dieron la presidencia, es decir 17 escaños de un total de 35.

En las generales, el PRC ha conseguido un escaño al Congreso pero es la cuarta fuerza de la comunidad en número de votos, detrás del PSOE, el PP y Cs.

Asturias, gobernada por el socialista Javier Fernández, consiguió en las generales que el PSOE abarcara el 33 por ciento de los votos, marcando distancias con PP-Foro y Cs, que tienen un 17,9 y un 16,7 por ciento de sufragios en cada caso y un punto de diferencia.

Podemos-IX-Equo, que ya pactó con el PSOE en 2015 la investidura de Fernández, logró en abril el 17 por ciento de los sufragios mientras que Vox se hizo en Asturias con 71.000 votos y un diputado.

En Murcia, donde el PP gobierna desde 1995, los populares afrontan las elecciones autonómicas con más tranquilidad que otras comunidades porque aunque el PSOE fue el partido más votado en las generales, las tres candidaturas de centro derecha superan el 60 por ciento de los votos.

En Baleares, el Gobierno de la socialista Francine Armengol, que en 2015 fue investida como presidenta con los votos de Podemos y el nacionalista Més, afronta con cierto optimismo las autonómicas si de nuevo consigue estos respaldos.

Canarias, con Fernando Clavijo, de CC, al frente, también presenta una situación singular porque en las elecciones autonómicas los partidos nacionalistas en este archipiélago tienen una gran presencia.

El sistema electoral canario, con siete circunscripciones insulares, hace que las generales no sirvan de referencia. Así, en 2015, CC fue la tercera fuerza en votos pero la primera en escaños. 

Begoña Fernández.

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