El ejercicio físico en niños con cáncer mejora la función cardíaca

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Hospital Infantil Niño Jesús

Madrid,  (EFE).- Un estudio realizado en Madrid ha demostrado que los niños con cáncer que hacen ejercicio físico durante el tratamiento tienen una mejor función cardíaca y requieren un menor tiempo de hospitalización, reduciendo además un 17% el coste económico.

La investigación, en la que ha participado la Universidad Europea de Madrid (UEM) en colaboración con el Hospital Niño Jesús, ha sido galardonada con el 1º Premio Nacional de Investigación en Medicina de Deporte Liberbank que concede la Universidad de Oviedo. 

Pese a los avances en los tratamientos y el incremento de la supervivencia a 5 años, los niños con cáncer tienen “efectos adversos como consecuencia del tratamiento, muchos de los cuales persisten incluso después de haber finalizado, viéndose afectado principalmente el corazón”, ha dicho a Efe el profesor de la UEM, Javier Morales.

En el estudio participaron 169 niños con tumores sólidos y hematológicos que fueron divididos en dos grupos, uno de los cuales siguió un programa de entrenamiento supervisado e individualizado, mientras que el otro no hizo ningún tipo de ejercicio físico.

El programa de ejercicio consistió en 2-3 sesiones a la semana de entrenamiento concurrente (ejercicio aeróbico y de fuerza), con una duración de 60 minutos por sesión.

El entrenamiento se mantuvo durante las 19 semanas en las que se prolongó el tratamiento neoadyuvante en los tumores sólidos y las 28 que duró la quimioterapia intensiva en el caso de los pacientes con leucemias.

Se analizó supervivencia, riesgo de recaída o metástasis, días de hospitalización y función cardíaca a través de la evaluación mediante ecocardiografía de la función sistólica del ventrículo izquierdo.

Los resultados mostraron que el grupo de ejercicio requirió menos días de hospitalización, con el consiguiente ahorro económico en los costes del 17% para estos pacientes, sin aumentar el riesgo de mortalidad, recaída de la enfermedad o metástasis.

Además, la función del ventrículo izquierdo se mantuvo estable en el grupo de ejercicio al finalizar el tratamiento, mientras que empeoró en el grupo que no lo realizó.

Aunque este beneficio reportado por el ejercicio “no se mantuvo posteriormente”, el estudio pone en evidencia “el efecto protector del ejercicio físico y la conveniencia de su realización incluso una vez finalizado el tratamiento con el fin de mantener sus beneficios en el tiempo”, concluye Javier Morales. EFE

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