La gastronomía como vía de salvación para jóvenes en riesgo de exclusión

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'La Quinta Cocina',

Madrid, 9 ago (EFE).- La gastronomía y la filosofía del “aprender haciendo” son los dos pilares de ‘La Quinta Cocina’, un proyecto gestionado por el Ayuntamiento de Madrid y la ONG Cesal, que pretende lograr la inserción sociolaboral de jóvenes en riesgo de exclusión con ganas de “comerse el mundo”.

 

El palacete de la Quinta de Los Molinos, que pertenece al Consistorio, acoge desde 2018 Espacio Abierto, el primer centro cultural dedicado exclusivamente a la infancia y a la adolescencia de la capital.

Los jóvenes que acuden a este lugar pueden tomar en el ‘Café-jardín’, donde los alumnos de la ‘Quinta Cocina’ demuestran sus dotes culinarias y de servicio de mesa.

Entre ellos hay refugiados, migrantes y menores extranjeros no acompañados (menas), que atienden las mesas y manejan los fogones de la cocina bajo la supervisión del cocinero Chema de Isidro y el profesor del servicio de sala David Alonso.

“Una de nuestras preocupaciones es que muchos jóvenes no se adaptan a la escuela, en ocasiones por falta de conocimiento del castellano. Provienen de familias desestructuradas o no si quiera tienen familia en España y se merecen una oportunidad porque tienen ganas de comerse el mundo”, defiende Pablo Llano, director de la ONG Cesal, que lleva desarrollando diversos programas de formación sociolaboral desde 2007.

Samosas de morcilla y cebolla caramelizada, baos de ternera con salsa tártara o los tradicionales callos a la madrileña, son algunos de los platos que sirven en el ‘café-jardín’ y son la muestra de la multiculturalidad que alberga la ‘Quinta Cocina’ en su carta.

Los alumnos, de entre 16 y 23 años, acceden al mundo de la hostelería como ayudantes de cocina y camareros a través de cursos teóricos de cuatro meses de duración y formación práctica dos meses en restaurantes.

Desde que se inició este proyecto, ya han pasado dos promociones de alumnado con un total de 63 jóvenes -40 originarios de América Latina, 13 de Marruecos, 7 de España, 2 de Guinea Ecuatorial y uno de Argelia-.

La multiculturalidad ha ido a más ya que en esta nueva promoción hay una alumna china y otro de procedencia rusa.

“Este curso hemos ampliado el aforo a 50 alumnos, cada vez legan más solicitudes y no somos capaces de decir que no”, cuenta a Efe el profesor del servicio de sala.

Además de las clases de hostelería, el alumnado recibe sesiones de desarrollo de personal para dotarles de habilidades sociales y laborales.

“Aprender haciendo es la simple metodología que aplicamos en la escuela de cocina, queremos que el alumno se sienta valorado, que apuesten por ellos y que puedan mejorar diariamente”, ha añadido el profesor.

Alonso destaca el “interés” y las “ganas” que demuestran los estudiantes en la ‘Quinta Cocina’ ya que aunque no tengan tanta formación como una escuela de hostelería de largo recorrido “su voluntad es arrolladora en comparación con otros becarios que pasan por las cocinas” y el porcentaje de inserción laboral es “muy alto”.

Ana Márquez

EFE

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