¿Qué se ha hecho hasta ahora para luchar contra la contaminación en Madrid?

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Madrid, 30 sep (EFE).- El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (PP), ha anunciado este lunes su plan antipolución, «Madrid 360», que permite acceder a Madrid Central a los coches C con más de un ocupante, como novedad de un proyecto continuista con el acometido por el PP primero y por Manuela Carmena después para limpiar el aire de la capital.

Madrid incumple la directiva europea de emisiones contaminantes desde que entró en vigor, en 2010, y desde entonces busca evitar las sanciones europeas -que son de nuevo una amenaza- y aminorar la ‘boina’ que se produce en la ciudad, lo que pasa necesariamente por reducir el tráfico, responsable del 70 % de las emisiones, según un informe de la Universidad Politécnica de 2017.

ZONA DE BAJAS EMISIONES

Madrid Central es sin duda la medida más conocida y Martínez-Almeida la mantendrá con un único cambio en el criterio de acceso. En lo simbólico le quitará el nombre.

La exregidora Manuela Carmena restringió al tráfico 470 hectáreas, donde solo pueden acceder los vehículos con distintivo ambiental que acudan a un aparcamiento, los vehículos Cero y Eco o los residentes.

La iniciativa era muy similar a la prometida en 2014 por la exregidora del PP Ana Botella, aunque la coalición de PP y Cs lo considera ahora una medida «más pedagógica» que efectiva.

Antes de que llegase esta zona de bajas emisiones, Madrid ya tenía cerrados al tráfico varios barrios del distrito centro, las llamadas Áreas de Prioridad Residencial que inició el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón en 2005.

PROTOCOLO ANTICONTAMINACIÓN

Otra de las políticas con más impacto en la vida cotidiana de los conductores madrileños es el protocolo ante picos de dióxido de nitrógeno, que aparta a los coches más contaminantes cuando la polución se dispara, normalmente en los meses de frío y que tampoco se modificará.

La primera vez que se puso en marcha, en diciembre de 2015, Carmena ocupaba ya el Palacio de Cibeles, pero el protocolo llevaba la firma de Botella, quien sin embargó no lo llegó aplicar, mientras que el que rige en la actualidad sí es marca Ahora Madrid.

El grupo de Carmena endureció la normativa y restringió el tráfico en cinco escenarios diferenciados en función de las pegatinas medioambientales de la DGT, superando el anterior plan, que discriminaba entre matrículas pares o impares.

SIN COCHES VIEJOS Y MÁS CONTAMINANTES EN 2025

Además, para el futuro el PP mantiene la restricción ya fijada para los coches más viejos y contaminantes -gasolina anteriores al 2000 y diésel previos a 2006, sin distintivo- que, salvo en el caso de los residentes, no podrán aparcar en la zona de parquímetro desde 2020 y estarán fuera de la capital en 2025, y establece un calendario intermedio.

La mayoría de las medidas anunciadas este lunes formaban parte ya del Plan A de calidad del aire aprobado por Carmena bajo el liderazgo de la concejal Inés Sabanés, como incrementar el espacio peatonal, reducir la velocidad, apostar por la movilidad ciclista o renovar los autobuses y taxis para apostar por una flota limpia.

A su vez, parte del Plan A retomaba parte de las 70 medidas que presentó en 2011 la entonces delegada de Medio Ambiente Ana Botella y que incluía la «Zona de Bajas Emisiones (ZBE)», el encarecimiento del aparcamiento -que Almeida abaratará solo en los párking- y prometía peatonalizaciones o un servicio de bicicletas.

Varias medidas de ambas administraciones son a día de hoy una realidad, como ocurre con Madrid Central (noviembre de 2018), Bicimad (impulsado por el PP y mejorado y ampliado con Ahora Madrid) o los carriles bici -el PP desmontará los que considere peligrosos- y, sobre todo, ciclocarriles. Otras siguen pendientes.

Es el caso de los aparcamientos disuasorios, una pieza clave para que los conductores de la corona metropolitana puedan combinar su vehículo con otros modos de transporte y que también figuran en «Madrid 360». Carmena prometió doce pero no ejecutó ninguno y Almeida promete ahora 14.

Además, la velocidad se redujo en toda la ciudad pero no en los accesos, a excepción de la A-5, que Carmena quería convertir en una calle con semáforos y Almeida soterrará.

En cambio avanza a buen ritmo la renovación de la flota de autobuses, con más de 1.000 vehículos limpios, pero la configuración de las líneas sigue siendo radial.

EFICACIA ENERGÉTICA Y BIODIVERSIDAD

Más allá del tráfico, en el pasado mandato se trabajó para que Madrid sea más sostenible energéticamente, apostando por energía de fuentes renovables o por ayudas a la rehabilitación de edificios, y se ha aumentado la biodiversidad, con la renaturalización del río Manzanares como emblema.

En cambio, quedó aparcado y el PP cuantifica -50 millones- el plan para renovar calderas, al que aludía continuamente -ahora lo hace Vox- para defender que hay alternativas que no pasan por restringir el tráfico, aunque para cumplir con la UE y que Madrid sea respirable todos los actores, al margen de su color político, lo han limitado.

También el actual alcalde, que en la presentación de «Madrid 360» ha señalado que siempre defendieron que restricciones debe haberlas pero que «primero tiene que haber un modelo de alternativas», que en su modelo son las ayudas de 200 millones para renovar el coche.

María López

EFE

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