Condena a Sanidad tras fallecer un niño por diagnóstico tardío de un melanoma La demanda fue llevada a cabo por la asociación El Defensor del Paciente

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Madrid, 11 oct (EFE).- Un juzgado de Madrid ha condenado al Servicio Madrileño de Salud (Sermas) a indemnizar con 123.000 euros a la familia de un niño de 8 años que falleció sin posibilidad de tratamiento curativo por el excesivo retraso en el diagnóstico de un melanoma con afectación pulmonar, que fue confundido durante meses con una infección respiratoria.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia 71, fechada el 12 de septiembre, aprecia en la atención médica «una insuficiencia de los medios, especialmente de radiodiagnóstico por imagen» por parte de los distintos profesionales que le atendieron durante el proceso, lo que supuso «una negligencia, causalmente vinculada al resultado producido».

El niño tenía un nevus melanocítico congénito gigante en su espalda (mancha de piel de color oscuro y con vello), cuyo riesgo más grave es desembocar en un melanoma, y fue operado de esta lesión cutánea en La Paz hasta en ocho ocasiones.

En 2010, teniendo el pequeño 3 años, su pediatra observó una alteración en la radiografía de tórax. En 2013, cuando contaba 5 años, se hizo otra radiografía por una infección respiratoria donde se apreciaba una imagen en el lóbulo inferior izquierdo del pulmón, pero sin solicitar nuevas pruebas.

En febrero de 2015 fue diagnosticado de neumonía y tratado con antibióticos. En la radiografía del Hospital de Fuenlabrada se observó la misma imagen en el lóbulo pulmonar con derrame pleural.

En abril siguiente acudió al 12 de Octubre por insuficiencia respiratoria, pero fue dado de alta sin pruebas de imagen (TAC).

Tres meses después reingresó en el Hospital de Fuenlabrada, donde se le hizo un TAC torácico que evidenció «una gran masa pulmonar en el lóbulo inferior izquierdo con múltiples metástasis pulmonares, hepáticas y óseas».

El niño fue trasladado a Oncología pediátrica del 12 de Octubre, con un melanoma metastático Braf negativo, pero su evolución empeoró entre agosto y diciembre de 2015 por insuficiencia respiratoria, compresión medular y la progresión tumoral al resto del cuerpo, falleciendo en febrero de 2016, a los 8 años.

Según la sentencia, «la condición de congénita de la dolencia que presentaba Izan, y los antecedentes familiares inmediatos que asimismo constaban en su historia clínica, unido al propio tamaño del nevus (patología de etiología hereditaria), debieron alertar a los facultativos sobre la posible evolución fatal de la dolencia».

Sin embargo, hasta su ingreso en julio de 2015 no se le hizo un TAC torácico-abdominal, donde se aprecia «enfermedad tumoral diseminada de probable origen pulmonar con metástasis óseas y metástasis hepáticas», agrega el fallo.

La realización del TAC «cinco meses antes (considerando el BRAF negativo) hubiere mejorado sensiblemente el pronóstico», añade el juez, «sin que exista acreditada una causa que pueda justificar el retraso en una prueba de diagnóstico por imagen que hubiera determinado el verdadero alcance de la enfermedad y su correcto diagnóstico».

La demanda fue llevada a cabo por la asociación El Defensor del Paciente. EFE

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