Geolocalización del móvil delató al hombre que mató y quemó a otro en Rivas

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Madrid, 6 nov (EFE).- La Guardia Civil descubrió que Javier C.Z. había matado y quemado a Alberto Prieto en Rivas-Vaciamadrid en 2016 gracias a que la geolocalización de los teléfonos móviles demostró que la explicación que les había dado era falsa, según han declarado en el juicio los investigadores del caso.

Javier, que está siendo juzgado en la Audiencia Provincial de Madrid, confesó este martes que mató a Alberto, pero alegó haber actuado en defensa propia y negó haber troceado y quemado su cadáver.

El acusado, que está en prisión preventiva desde diciembre de 2016, se enfrenta a una petición fiscal de 13 años de cárcel por los delitos de homicidio y profanación de cadáveres, mientras que la acusación particular pide para él 25 años por un delito de asesinato.

Con él se sientan en el banquillo David T.M., y Francisco G-L.C. para quienes el Ministerio Público pide dos años y tres meses de prisión por los delitos de encubrimiento y por profanación de cadáveres, así como una cuarta procesada Alejandra S.C. que el abogado de la víctima acusa de encubrimiento.

Durante la vista, los agentes han narrado que tras recibir la denuncia por la desaparición de la víctima, la versión de Javier C.Z., última persona que había estado con ella y que sostenía que la había llevado a una zona específica de la mencionada localidad, no coincidía con la geolocalización de los teléfonos móviles de ambos, que los situaba en el domicilio en que ocurrieron los hechos el 10 de agosto de 2016.

Asimismo, han dicho que los terminales móviles les permitieron vincular a Francisco G-L.C. y a su amiga, Alejandra S.C., debido a que les daban señal repetidores cerca de la vivienda en fechas sucesivas a los hechos.

Por otra parte, David, T.M, que compartía domicilio con el autor confeso del crimen y también se sienta en el banquillo, ha relatado al llegar a casa en la madrugada «la llave estaba echada», tras lo que le abrió Javier C.Z. «ensangrentado», y que al entrar vio a «una persona tumbada boca abajo con sábanas blancas encima de las que sobresalía un brazo extendido.

Ha asegurado que Javier C.Z. le ordenó que se marchara, lo cual hizo, ya que, según afirma, se encontraba en un estado de «shock», por lo que había pasado en su casa y pensaba que podía ser «un marrón» para él.

Cinco días después, volvió a la vivienda, según le indicó Javier C.Z., y la encontró «limpia, ordenada y pintada», a lo que ha añadido que Javier C.Z. le manifestó «que de esto no se hablaba más y que lo sentía», y unos días después desapareció dejando sus pertenencias en casa de David T.M.

Posteriormente, en diciembre de ese año, Javier C.Z. contactó a David T.M., según ha explicado este último, para decirle que lo estaban investigando y que probablemente le citarían a declarar, por lo que fue a la vivienda a recoger las cosas que había dejado y a limpiarla y le pidió que dijera que «no vio nada», a lo que hizo caso omiso.

Por otro lado, el también procesado, Francisco G-L.C., conocido como «Paco el Loco», al igual que su amiga Alejandra S.C., ha asegurado que no tuvo nada que ver con los hechos, y ha añadido que Javier C.Z. le llamó en días posteriores al suceso para decirle que «había matado a alguien», pero él no le creyó debido a las «constantes mentiras» que, según él, inventaba este acusado.

Ha apuntado que sí estuvo en el domicilio de Rivas-Vaciamadrid «pasándose unas rayas de cocaína», pero que aunque notó un «olor a putrefacción», «no vio nada raro», por lo que no creyó lo que le decía Javier. EFE

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