Indemnizan con 87.000 euros a una mujer al confundir un melanoma con un lunar

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Colmenar Viejo, 18 nov (EFE).- La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a la aseguradora Sanitas a pagar 87.068 euros a una mujer por no diagnosticarle en 2009 un melanoma que presentaba en el pie y que fue confundido con un lunar.

La Audiencia ratifica el fallo previo del juzgado de primera instancia de Colmenar Viejo, a raíz de una denuncia previa de la asociación de El defensor del paciente.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, insta a que la mujer reciba 46.704 euros por el daño ocasionado y 40.363 euros de los intereses desde el 24 de septiembre de 2012, fecha en la que la indemnización fue requerida a la aseguradora.

La víctima acudió bajo la cobertura del seguro médico a los servicios de dermatología en el año 2009, donde se le extirpó un nódulo en el pie que, según le informaron tras el análisis de anatomía patología, era “un simple lunar”.

No fue hasta dos años después cuando recibió el diagnóstico correcto en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, según detalla la sentencia.

La parte demandada reconoció el error, pero niega la mala praxis por las características de la lesión y la dificultad de diferenciar entre lunar y melanoma, según critica en un comunicado El defensor del paciente.

En este sentido, argumentan que la muestra analizada en 2009 tras la extirpación indicaba que se trataba de un lunar, aunque “esa misma muestra” dos años después fue informada como un cáncer de piel, denominado melanoma.

“Si efectuado el análisis había signos dudosos, se debería haber hecho todo tipo de pruebas complementarias, dado el alto índice de mortalidad de este tipo de cáncer”, señalan desde El defensor del paciente.

También ponen el acento en que no se hicieran esas pruebas adicionales, pese a que en la familia de la víctima había antecedentes de cáncer, como un hermano que tuvo otro melanoma y su padre, que tuvo cáncer de pulmón.

La defensa del caso, a cargo de la abogada Carmen Fernández-Bravo, defendió que este “error en el diagnóstico” conllevó que la cirugía que se le práctico en 2011 fuera “menos eficaz y más invasora” que si se le hubiera hecho en 2009, y que “se disminuyó la supervivencia”.

Ese retraso, abundan, ocasionó que “se perdiesen” dos años en el tratamiento y la posibilidad de su extirpación en su fase inicial, lo que originó 18 meses de baja laboral, así como una afectación nerviosa en la zona del pie y una “grave secuela estética”, en el pie y en el muslo de donde se cogió piel para el injerto.

Todo ello conllevó, al mismo tiempo, «graves secuelas a largo plazo” y un “daño psicológico” a la afectada, debido al estado avanzado del melanoma una vez diagnosticado. EFE

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