Empleados de centros de menores denuncian situación «dantesca» en Hortaleza

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Fachada del centro de primera acogida de Hortaleza.

Madrid, 18 dic (EFE).- Decenas de trabajadores de las residencias de menores de la Comunidad de Madrid se han concentrado este miércoles ante la sede de la Consejería de Políticas Sociales para denunciar la situación «dantesca» del centro de primera acogida de Hortaleza.

Los trabajadores han denunciado la situación que vive este centro, propiciada -dicen- por la «sobreocupación» y un «ambiente social» enrarecido contra los menores extranjeros no acompañados.

Los sindicatos CCOO y UGT convocaron esta manifestación después de que el miércoles pasado se lanzara una granada de entrenamiento -detonada de forma controlada por los Tedax- en el centro de Hortaleza, un episodio que ha generado «una sensación de inseguridad tremenda» entre el personal del recinto.

Así lo ha subrayado a Efe el delegado sindical de CCOO para este centro, José Manuel Íñiguez, quien advierte de que incidentes así «comprometen la protección de los chicos».

«Si a eso sumamos la violencia interna que se desprende de la situación de exceso de ocupación, se genera una tormenta perfecta que perjudica a los chicos y a los trabajadores», ha dicho, y ha recalcado que el centro de Hortaleza lleva años superando sistemáticamente su aforo.

Íñiguez ha recordado que, hasta ahora, «en políticas sociales de infancia siempre había habido consenso», y ha lamentado que Vox, que a su juicio produce «un miedo fácil que llega a todo el mundo» y apunta a la población «más vulnerable», tenga «atados» los presupuestos regionales.

«Hay una situación de angustia insoportable», ha señalado el sindicalista, quien ha pedido colaboración a los medios de comunicación para hacer una «tarea pedagógica» y evitar que «haya tanto circo alrededor» de los menores extranjeros.

El portavoz de la sección de Menores de UGT Madrid, Juan Calle, ha coincidido en que «se está haciendo una utilización tanto política como amarillista» de la situación, y ha declarado que la atención a este colectivo «no es cuestión ni de caridad ni de decidir si apoyamos a unos o a otros, sino una obligación moral, ética y política».

«No tienen otro medio para sobrevivir, ni residencial ni para comer ni para nada, que lo que les podamos ofrecer», ha añadido.

Y ha apuntado que, para los trabajadores, «es muy difícil mantener unos estándares de calidad» si a «la carga de trabajo tan bestial que tienen que soportar y al estrés de atender a chavales con problemas» se suma un «discurso de la inmigración» que pone «en duda» la existencia del centro con el fin de «pescar votos de gente desencantada y tirando de víscera».

Según ha explicado Íñiguez, la Comunidad se ha comprometido a desarrollar un «plan específico» para abordar la situación de los menores extranjeros, y ha abogado por elaborar «un estudio» de su realidad, «muy heterogénea», para detectar las necesidades y establecer unos recursos en consecuencia.

Calle ha coincidido en que «hay pequeños pasos» desde la Comunidad, que mantiene un diálogo con los trabajadores y ha aumentado progresivamente el número de plazas disponibles para el acogimiento en la región, si bien opina que «hay que tomar medidas importantes, decididas y valientes».

El consejero del ramo, Alberto Reyero, ha salido a la calle a saludar a los trabajadores y les ha trasmitido «todo el apoyo de la Consejería».

Ha aprovechado para rechazar «cualquier manifestación de carácter xenófobo» y la «criminalización» del colectivo, que estima «absolutamente injusta» al no existir «ninguna correlación de incremento de criminalidad con presencia de menores extranjeros».

«Estamos trabajando con discreción e iremos sacando cosas (…) hace poco hemos abierto un centro en Vistalegre de doce plazas», ha comentado el consejero, quien ha llamado a compartir «mensajes positivos» en vez de centrarse «sólo en los aspectos negativos». EFE

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