Un neumólogo de Wuhan: «¿Por qué otros países no aprendieron la lección?»

0
96

El doctor Hu Ke, especializado en enfermedades respiratorias, trata desde hace más de dos meses a pacientes críticos de COVID-19 en la ciudad de Wuhan, la cuna de una pandemia que todavía tiene en jaque al mundo.

Este neumólogo de 55 años recibe a Efe en el Hospital Popular de la Universidad de Wuhan, donde ejerce además como profesor de medicina pulmonar y forma parte del equipo provincial de expertos designado para combatir la enfermedad.

– PREGUNTA: ¿En qué situación nos encontramos ahora?

– RESPUESTA: Ahora, el Gobierno está dando mucha importancia a los llamados pacientes asintomáticos, así que no podemos relajar la vigilancia. Hay cada vez menos de este tipo de pacientes, y hay cada vez menos casos. Ocasionalmente, uno o dos. Pero los asintomáticos no son muchos.

– P: ¿Cuál fue el peor momento que vivió desde que estalló el brote?

– R: En la primera etapa de la epidemia, el número de casos crecía rápidamente. A mediados de enero los pacientes no dejaban de aumentar y las camas de los hospitales eran limitadas. En aquel momento, había demasiados pacientes y no dábamos abasto. Fue complicado.

– P: ¿Qué medidas se tomaron para revertir a la situación? ¿Cómo se afrontó el colapso hospitalario?

– R: El Gobierno tomó entonces medidas acertadas. En un periodo corto de tiempo se construyeron los hospitales de Huoshenshan y de Leishenshan, y se requisaron centros sanitarios privados para tratar pacientes. Ingresamos a todos, construimos espacios para aislar a los pacientes con síntomas más leves. Se usaron para eso gimnasios, espacios públicos.

Al mismo tiempo, llegó personal médico de otras provincias para ayudarnos a tratar a los enfermos. Creo que esto es lo más importante que deberían hacer otros países también.

Así que se dieron tres pasos. El primero, construir esos nuevos hospitales. El segundo, traer más de 40.000 profesionales médicos de otras partes del país para ayudar aquí. Tercero, pedir al país que nos aportara urgentemente equipos de protección y otros equipos médicos para solucionar ese problema.

– P: ¿Qué hubiese pasado si no se hubiese cerrado Wuhan?

– R: El cierre tuvo lugar en la víspera de las vacaciones por el Año Nuevo chino. Este periodo supone la migración más grande del planeta. Es la tradición china volver a casa para visitar a los familiares. Nuestra población se movería en grandes números, más que ningún otro país. Para nosotros, esta medida era imprescindible.

– P: ¿Otras ciudades deberían seguir su ejemplo?

– R: El cierre de Wuhan fue muy importante. No sólo Wuhan: también otras ciudades pequeñas en la provincia de Hubei cerraron. Cerrar la ciudad, el transporte público, prohibir las aglomeraciones… fueron claves para prevenir que el brote se extendiese. Son medidas de control y prevención importantes. Wuhan tiene una población de más de diez millones de personas: hace falta determinación para tomar una decisión así.

 P: Sin embargo, otras ciudades en el mundo no han optado por cuarentenas tan estrictas o lo han hecho tarde…

– R: Aunque no hayan cerrado ciudades en otros países, se ha pedido a la gente que trabaje desde casa. Restringir el movimiento de la población también tiene ciertos efectos. El principio es el mismo que el que se siguió en Wuhan. Después de tomar estas medidas, los países europeos han conseguido ralentizar el crecimiento de casos. Estados Unidos sigue siendo un problema.

– P: ¿Cree que Wuhan debió haber tomado medidas antes?

– R: No se puede hablar de los primeros días porque no teníamos experiencia para tratar con este problema. Cerrar la ciudad fue una decisión difícil. El resto la ha tenido que tomar también. ¿Tenían otros países que haber tomado medidas antes? Nadie lo sabe. No podemos ver la gran foto de esta epidemia y es difícil tomar decisiones. No podíamos saberlo todo. Pero sí sabemos que después de dos o tres meses de duro trabajo, hemos contenido el virus. ¿Por qué otros países no aprendieron la lección?

P. ¿Cuándo volverá la normalidad a China?

– R: La epidemia está prácticamente bajo control en China. No hay un momento concreto en que se pueda decir que se ha superado. Creo que los casos asintomáticos no van a ser un gran problema. El problema ahora aquí son los casos importados y su impacto. No hay una fecha porque dependerá de cómo se desarrolle la situación en el resto del mundo. Debemos protegernos de esos casos, y de ahí las cuarentenas de 14 días que se han impuesto a los que lleguen de fuera.

En cuanto a un rebrote, hay gente asintomática que podría estar en el periodo de incubación, pero repito, esto va a ser limitado. Creo que con el verano la epidemia acabará, para junio ya no va a ser un problema. Tenemos que seguir la situación fuera, si se puede controlar. Pero en lo que respecta a China, soy muy optimista. Otras ciudades y provincias han vuelto a la normalidad y Hubei lo está haciendo ya. Wuhan volverá a la normalidad muy pronto.«Es erróneo pensar que sólo se usa mascarilla si estás enfermo. No son inútiles, al contrario»

P. ¿Cuál es su diagnóstico para el resto del mundo?

– R: No me atrevo a hacer una predicción. Hay más de 200 países y regiones en la que el coronavirus está presente. He oído noticias como lo de que el Reino Unido quería llevar a la práctica una política de «inmunizar» a la población. He oído que hay gente a la que se le recrimina usar mascarilla. Esto es algo que no entiendo. No estoy enfermo, pero tengo la libertad de usarla. Es erróneo pensar que sólo se usa mascarilla si estás enfermo. No son inútiles, al contrario. Es una medida de prevención proactiva. Este es mi punto de vista, al menos, y la experiencia de China en ese sentido ha sido satisfactoria.

El resto del mundo tiene que seguir tomando medidas. El periodo más corto de tiempo para superar el brote es un mes. El máximo debería ser poco más de dos, según la experiencia de Wuhan. Claro que aquí ha llegado material, el personal médico desplazado a Wuhan no se infectó, etcétera. Al principio muchos médicos aquí también se contagiaron. Pero los que llegaron después, no. ¿Por qué? Por una buena protección. Si los doctores de Nueva York tienen miedo de ir a trabajar, si no tienen mascarilla o trajes, se enfrentan a un gran problema. EFE.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here