El presidente del PP, Pablo Casado, y los presidentes de las comunidades autónomas del PP han coincidido este sábado en rechazar la posibilidad de prorrogar el estado de alarma «alrededor de un mes», que ha planteado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Casado y los presidentes autonómicos han analizado la propuesta de Sánchez, que va «en contra de su propio compromiso y del reconocimiento de su Gobierno de que hay una alternativa a la excepcionalidad constitucional en la legislación en vigor» para mantener las medidas de protección de la salud «con transparencia y rigor», han informado fuentes del PP.

Los presidentes autonómicos de Andalucía, Juan Manuel Moreno; Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; Galicia, Alberto Núñez Feijóo; Madrid, Isabel Díaz Ayuso; Región de Murcia, Fernando López Miras; y el de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Vivas, han apoyado «el plan B, Activemos España», para la desescalada jurídica, económica y sanitaria frente a la crisis de la covid-19 presentado el pasado martes por el PP.

Según el partido, se trata de un «plan alternativo» al del Gobierno y consiste en «un programa para proteger la salud de los españoles y también para evitar la destrucción económica con medidas de ayuda a trabajadores, pymes y autónomos».

El plan del PP incluye proteger a la población vulnerable de mayores y enfermos, aislando a los contagiados y sus contactos con test masivos y aplicaciones informáticas, y activando al resto con mascarillas obligatorias, han resumido las mismas fuentes.

El Gobierno pedirá una quinta prórroga del estado de alarma de un mes

En comparecencia desde la Moncloa, Sánchez ha confirmado un extremo que los grupos parlamentarios venían calibrando durante toda esta semana, ya que así lo ha sondeado el Gobierno y el grupo socialista en el Congreso.

La voluntad del Ejecutivo, dos meses después de que se decretara el estado de alarma y se limitaran el movimiento, la circulación o el derecho de reunión, es que sea la última, de ahí la petición para que abarque un mes y así coincida con el final de la desescalada.

El presidente ha incidido en la necesidad de alcanzar al respecto «un gran consenso» en el debate y la votación de la nueva prórroga que acogerá el Congreso el miércoles que viene, ya que, a su juicio, el estado de alarma ha funcionado y sigue siendo necesario.

Sánchez ha destacado los avances conseguidos durante el confinamiento y que, aunque son «insuficientes, son enormes» en relación al punto de partida ya que hace dos meses el virus se propagaba a un ritmo del 35 % diario, lo que implica que cada persona contagiada transmitía la enfermedad a más de tres personas.

«Es lo que los expertos llaman el índice de reproducción del virus, que hoy es inferior al 1, es del 0,24 %», ha dicho el presidente, quien ha resaltado «el sacrificio» de la sociedad española y su disciplina social y «su moral de victoria».

Sánchez ha insistido en la importancia del estudio de seroprevalencia, uno de los más «ambiciosos» de Europa, y cuyos resultados preliminares concluyen que el 5 % de los españoles ha tenido contacto con el coronavirus, y que la tasa de letalidad del mismo es del 1,15 %.

El jefe del Ejecutivo ha incidido en que la prudencia y la cautela es la única guía de actuación para vencer al virus y ha mostrado su satisfacción por no seguir lo que han hecho otros países en busca de la inmunidad de grupo o de rebaño.

Esta inmunidad consiste en que entre el 60 y 70 % de la sociedad se infecta, queda inmunizada y deja de circular el virus, algo que han seguido algunos países que luego tuvieron que echar «marcha atrás» por las consecuencias.

«Hoy sabemos que si hubiéramos seguido ese camino la infección podría haber alcanzado a más de 30 millones de compatriotas, y que podría haber costado la vida de 300.000 personas, uno de cada cien infectados o posiblemente, más porque hubiera colapsado el sistema sanitario y hubiera aumentado la letalidad», ha advertido.

Por eso, ha considerado que hay que limitar la circulación durante un tiempo prudencial para evitar perjudicar a quienes están en mejores condiciones y limitar los contactos personales para frenar los contagios que aun «son muy elevados».

Sánchez ha defendido la imposición de la cuarentena para los que llegan a España desde otros países «por prudencia», porque el turismo necesita seguridad. «Si nos precipitamos podríamos poner en riesgo el crédito internacional que nos ha costado décadas conseguir», ha afirmado.

Ha dicho, además, que un 82 % de los afiliados del sector tienen algún tipo de protección, bien a través de la compensación por cese de actividad o por los expedientes de regulación temporal de empleo.

Ha incidido además en que «no hay contradicción» entre las prioridades económicas y sanitarias, porque «el único camino para la reactivación económica es superar la pandemia».

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