El Banco Santander confía en pagar dividendo pese a las pérdidas contables

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Agencias.- El Banco Santander confía en poder pagar un dividendo en efectivo con cargo a los resultados de 2020, a pesar de que da por hecho que cerrará el ejercicio con pérdidas contables, pues en la primera mitad del año los números rojos superaron los 10.000 millones de euros.

Esas pérdidas son un apunte en las cuentas que no afectan ni a la liquidez ni al capital, pues llegan tras reconocer, principalmente, la depreciación del valor de sus filiales en Reino Unido, Estados Unidos y Polonia por las peores perspectivas económicas.

La clave para el banco es que el beneficio recurrente ha superado los 1.900 millones de euros en la primera mitad y confía en que siga creciendo trimestre a trimestre, la baza con la que quiere repartir dividendos el próximo año si los reguladores lo permiten.

Con ese objetivo, el Santander ha apartado desde ya unos 400 millones y quiere reservar más fondos en la segunda mitad del año con la intención de remunerar en efectivo al accionista, al mismo al que quiere ofrecerle nuevos títulos de la entidad como pago del dividendo de 2019 que dejó en el aire al inicio de la pandemia.

Esta propuesta esquivaría el veto del Banco Central Europeo (BCE) de no repartir este año, aunque sea con cargo al ejercicio anterior, dividendos en efectivo, que son los que consumen recursos y el supervisor prefiere que se destinen a apoyar la economía.

Aún así el frenazo de la economía por la pandemia se nota en las cuentas del banco y en Europa el beneficio ordinario cayó un 54,3 %, hasta 1.075 millones, tras el incremento de las provisiones para hacer frente al previsible aumento de la morosidad.

En España, el Santander ganó 251 millones, un 64 % menos, y gracias a los avales públicos apoyó con casi 24.000 millones en 150.000 operaciones, lo que contribuyó a un aumento de la cartera de préstamos de 11.000 millones sólo en el segundo trimestre, los meses más duros de la pandemia.

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha insistido en rueda de prensa en que las fusiones no son ahora la prioridad del grupo, ni siquiera las transfronterizas que la propia Ana Botín defendió recientemente.

El foco está puesto en transformar el negocio y reforzar el liderazgo en los mercados en los que opera, a lo que ayudará la digitalización, que se intensificará tras la experiencia de esta crisis y hará que la oficina física siga perdiendo importancia.

Sin embargo, no ha querido aventurar el número o tipo de oficinas que el Santander quiere tener en un futuro en España, donde ahora cuenta con unas 700 cerradas de una red de 3.600 sucursales.

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