Celia Sierra. Madrid 20 sep (EFE).- Mabel Tapia llega a la subdirección del Reina Sofía en un momento delicado para la institución, que ha sufrido un desplome de visitas por la pandemia. La COVID 19 ha puesto fin a la era de las exposiciones taquilleras y los récords de afluencia: “Las visitas no deben ser la única razón de ser de un museo”, defiende.

“La era de las exposiciones mediáticas se acabo. Y eso está bien -aclara-, había muchas cosas cuestionables, ya estábamos sintiendo el final de eso”.

Tapia, especialista en prácticas del siglo XXI, archivos y activismo político, lleva mucho tiempo ligada al centro de arte en distintos puestos y lo conoce bien. Sustituye al portugués Joao Fernandes, que se marchó el año pasado para dirigir el Instituto Moreira Salles (Brasil).

El tándem que formaba con el que sigue siendo el director del museo, Manuel Borja-Villel, consiguió entrar en la lista de las cien personas más importantes del mundo del arte (ArtReview) y han puesto en el mapa internacional el centro de arte madrileño.

RETOS EN LA ERA DE LA COVID-19

Sus objetivos para el museo pasan por estrechar los lazos con los públicos cercanos, crear una comunidad, que el espacio del museo sea un lugar de investigación y que los artistas más noveles, que se encuentran “estancados” en la incertidumbre del presente, tengan al museo como referente.

Es consciente de que los esfuerzos del museo también pasan, desde luego, por recuperar la confianza del público: “El museo está demostrando que es un lugar donde se puede venir y estar sin temores”.

Su programa de actividades, muy amplio y variado, sigue adelante pese a las restricciones de aforo y las medidas de seguridad. Las entradas del ciclo de conciertos “Archipiélago 2020” se acabaron en 5 minutos; y no es un caso aislado.

Por eso, y pese a las imágenes de salas vacías -similar a las del Prado o el Thyssen Bornemisza-, Tapia habla del centro como un “espacio activo y vivo. Durante el confinamiento la sensación era similar, el museo trabajó “cuatro veces más que cuando estaba abierto”, y, en el fondo, nunca cerraron.

MUSEO Y COMUNIDAD

Una de las grandes tareas de los museos en la era covid es volver a conectar con las audiencias locales, el turismo -que supone más de la mitad de los visitantes de los grandes museos- se ha desplomado y nada apunta a una recuperación cercana.

El museo lleva años trabajando muy intensamente en estrechar los lazos con Lavapiés, el popular barrio al que se encuentra próximo y que tiene un alto porcentaje de ciudadanos migrantes y una larga historia de activismo social y político.

Junto a asociaciones del barrio han creado ‘Museo Situado’, con su propio carnet. El centro organiza visitas en las lenguas de los inmigrantes del barrio y tiene entre manos varios proyectos, uno de ellos sobre los problemas de acceso a la salud durante la pandemia que están teniendo los vecinos.

El museo, asegura, siente una responsabilidad hacia el territorio en el que está ubicado. También hacia otros colectivos y cuestiones de actualidad, como las desigualdades sociales, el debate sobre los cuidados, la ecología o el feminismo, todos ellos presente en su programa de actividades.

Toda esta actividad es quizás “menos perceptible” y “vende menos”, pero está ahí desde hace tiempo.

LA NUEVA AMPLIACIÓN

La nueva subdirectora del Reina Sofía se declara “entusiasmada” con las obras de ampliación que se encuentran en proceso y que sumarán una veintena de salas al recorrido. Las obras no han acabado, pero el contenido, ideado por el equipo del museo con Manuel Borja-Villel a la cabeza, ya está listo.

Si todo va bien, verá la luz a finales de 2021 y acogerá la parte más actual de la colección, con arte producido prácticamente hasta antes de ayer. En ella se podrán ver las nuevas formas de arte que han surgido en las últimas décadas, y habrá una parte dedicada al exilio.

La pandemia estará presente, obviamente, aunque todavía es difícil saber en qué términos. “Es inevitable que no esté”, señala.EFE

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here