La pandemia desata una nueva pobreza en Portugal

0
77

Agencias.- La pandemia no solo ha dejado contagios y fallecidos en Portugal, también ha desatado una nueva pobreza: esteticistas, fisioterapeutas, taxistas y otros trabajadores con empleos estables que de un día para otro dejaron de recibir ingresos y ahora tienen que recurrir a la beneficencia para sobrevivir.

En un país donde un quinto de la población ya vivía en riesgo de pobreza y exclusión social, la COVID-19 ha cortado de golpe la fuente de ingresos de miles de personas.

El Instituto del Empleo y la Formación Profesional luso recoge que en julio había 407.000 inscritos en los centros de desempleo, un 37 % más que hace un año, aunque la cifra es muy cuestionada por economistas, sindicatos y políticos que apuntan a que el paro real es mayor.

Unido a que casi 900.000 trabajadores sufrieron una suspensión de contrato («lay-off») y su consecuente reducción de salario, la pandemia ha engordado las colas en los bancos de alimentos y los albergues de acogida, a los que ahora tienen que recurrir familias que no estaban acostumbradas a tener que pedir ayuda.

BANCOS DE ALIMENTOS DESBORDADOS

«Fue muy angustiante», cuenta a EFE la presidenta de la Federación de Bancos de Alimentos de Portugal, Isabel Jonet, que lidera una red que actualmente ayuda a 440.000 personas en todo el país, un 15 % más que antes de la COVID-19.

Solo en los dos meses más intensos, más de 60.000 personas contactaron para pedir ayuda.

AUMENTAN LAS PERSONAS SIN HOGAR

A algunos, la COVID-19 les ha dejado incluso sin hogar.

Aunque aún no hay datos oficiales, las instituciones admiten un aumento de los «sinhogar con techo»: personas que duermen en albergues, pensiones o viviendas de programas de apoyo a quien no tiene donde vivir.

Algunas familias no han llegado a estas situaciones extremas, pero necesitan apoyo para conservar su vivienda: las solicitudes de ayuda a Cáritas Portuguesa aumentaron un 49 % durante la pandemia y la mayoría, el 60 %, estaban relacionadas con el pago de alquileres o hipotecas, según datos facilitados por la organización a EFE.

UN PAÍS QUE YA ERA POBRE

La pandemia solo ha agravado la situación de un país donde la tasa de riesgo de pobreza ya alcanzaba al 21,6 % de la población y alrededor de 3.000 personas dormían en la calle.

«Se han implementado medidas como el complemento solidario al anciano o la subida de las jubilaciones más bajas, pero todavía tenemos gente con pensiones inferiores a 180 euros al mes», lamenta la presidenta de la Federación de Bancos de Alimentos.

Portugal, con una población de 10.295.909 personas, es la economía mundial número 48 por volumen de PIB.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here