Cómo distinguir los síntomas de la gripe y los de la COVID

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Madrid, 14 oct (EFE).- Con el otoño llegan los resfriados y las gripes, con síntomas que pueden confundirse con los de la COVID-19, como la fiebre y el dolor de garganta, que podrían suscitar la alarma entre la población y colapsar de nuevo el sistema sanitario.

De ahí el adelanto de la vacunación contra la gripe, que ha empezado este miércoles en la Comunidad de Madrid para más de un millón de mayores de 60 años y personas de cualquier edad con problemas crónicos o que pertenezcan a grupos de riesgo, como embarazadas, personal sanitario y de servicios esenciales.

 Si confluyen ambas enfermedades «va a ser muy difícil hacer un diagnóstico diferencial ya que existe una posibilidad teórica de comorbilidad», de ahí la necesidad de «evitar una de las dos enfermedades» a través de la vacunación, ha dicho hoy el director del centro de salud Barrio del Pilar, Javier de la Casa.

¿QUÉ SINTOMAS COMPARTEN?

Los virus de la influenza (gripe) y el SARS-CoV-2 (COVID-19) provocan enfermedades respiratorias, por lo que algunos de sus síntomas más característicos son similares: fiebre, tos, fatiga, dificultad para respirar, dolor de garganta, mucosidad nasal, dolor muscular y dolor de cabeza.

PÉRDIDA DE GUSTO Y OLFATO, ERUPCIONES, DIARREA: COVID-19

Hay otros signos de la COVID-19 que no presentan los enfermos de gripe, como la pérdida del gusto o el olfato, las erupciones cutáneas, las diarreas, los cambios de color en los dedos de las manos o los pies.

Suelen ser síntomas leves y comienzan gradualmente, por lo que en un principio es la fiebre y la tos lo primero que experimenta el infectado de COVID-19.

Las personas que contraen el nuevo coronavirus también pueden tener diarrea, como suele ocurrir en los niños que cogen la gripe.

A diferencia de esta última, la COVID-19 puede evolucionar rápidamente “a problemas respiratorios serios”, lo que obliga a evaluar a los pacientes cada cierto tiempo, según José Ignacio Peis, de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

De hecho, las personas que tengan fiebre o tos y además respiren con dificultad, sientan dolor u opresión en el pecho o les cueste hablar o moverse tienen que «llamar al médico inmediatamente», avisa la OMS.

DIFERENCIAS CON EL RESFRIADO

Una persona acatarrada tiene congestión nasal, estornudos y puede que fiebre baja y tos. Los síntomas del resfriado común, provocado generalmente por rinovirus, se distinguen fácilmente porque son mucho más leves que los de la gripe y la COVID-19 y comienzan de forma más gradual.

COVID-19: MÁS TIEMPO DE INCUBACIÓN Y MÁS CONTAGIOSA

Gripe y COVID-19 se transmiten del mismo modo: a través de gotículas y pequeñas partículas expulsadas con la tos o los estornudos y del contacto directo y con superficies.

No obstante, la COVID-19 es más contagiosa entre ciertas poblaciones y grupos de edad que la influenza y genera muchos más casos de “superpropagadores” que la gripe.

Tras el contagio, la gripe se manifestará antes (de 1 a 4 días tras la infección), mientras que la COVID presentará síntomas en torno al quinto día tras de la infección, aunque el rango puede variar desde 2 días hasta 14 días después del contacto con el virus.

COMPLICACIONES GRAVES

Tanto la gripe como el coronavirus pueden provocar complicaciones de gravedad, especialmente en personas mayores, con patologías previas y mujeres embarazadas.

Ambas enfermedades pueden evolucionar con complicaciones como neumonía, insuficiencia respiratoria o lesiones cardíacas, insuficiencia multiorgánica, inflamación del corazón, cerebro y tejidos musculares e infecciones bacterianas secundarias.

La gripe suele afectar principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y, ocasionalmente, a los pulmones.

Pero la COVID-19 no solo ataca al sistema respiratorio, sino también al inmunológico y cardiovascular, subraya Peis.

De hecho, algunos pacientes desarrollan coágulos de sangre en pulmones, corazón, piernas o cerebro; y, en el caso de los niños, se han dado casos de síndrome inflamatorio multisistémico.

Uno de cada cinco enfermos de coronavirus acaba presentando un cuadro grave y dificultades para respirar.

LA GRIPE TIENE VACUNA

Finalmente, la diferencia clave entre ambas enfermedades es que la gripe tiene vacuna y la COVID-19 todavía no.

La vacuna contra la gripe reduce el riesgo de contagio entre un 32 y un 43 %, según un estudio europeo, y además este año es muy necesaria para «rebajar la presión asistencial y hospitalaria en plena segunda ola».

En los próximos meses «coexistirán el SARS-Cov 2 y el de la gripe y esto podría tensionar especialmente nuestro sistema sanitario», según la secretaria de Estado española de Sanidad, Silvia Calzón.

CÓMO VACUNARSE

Este año Madrid ha adquirido 1,3 millones de dosis, 50.000 más que en 2019, y ha ampliado a 859 los centros de vacunación autorizados.

Para los centros de salud, hay que pedir cita con la enfermera por teléfono o por vía telemática: aplicación móvil de cita sanitaria o a través de la página web.

Hay tres tipos de vacunas según la edad: para los grupos de riesgo de 0 a 14 años; para los adultos de entre 15 y 64 que por primera vez recibirán una vacuna que cubre cuatro cepas del virus, y una vacuna coadyuvada para mayores de 65 años que potencia la respuesta inmune.

Quienes hayan contraído COVID-19 y pertenezcan a algún grupo de riesgo, pueden vacunarse de la gripe una vez recuperados de la enfermedad, según Sanidad. EFE

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