Agencias.- El pasado 13 de enero, los familiares de una mujer usuaria de la residencia San Bartolomeu de Xove (Lugo) fueron informados por el centro de su fallecimiento a causa de la COVID-19.

Unos días después, la mujer regresó, tras superar la enfermedad, a las instalaciones. Había habido un “error de identificación” y la muerta era, en realidad, su compañera de habitación, explica la Fundación San Rosendo, responsable del geriátrico.

A la fallecida la enterró la familia de su compañera de cuarto creyendo que era su pariente. El tratamiento especial que se da a los ataúdes de fallecidos con la COVID-19 hizo que no pudiesen comprobar la identidad, publica El Progreso de Lugo.

La Fundación San Rosendo ha dado explicaciones por lo ocurrido en un comunicado. La confusión de las identidades se produjo cuando, el pasado 29 de diciembre, 11 ancianos de San Bartolomeu positivos por coronavirus fueron trasladados a otra residencia de la misma fundación, la de Os Gozos, en Pereiro de Aguiar (Ourense).

Este último geriátrico tiene una planta específica para atender los casos de coronavirus, con entrada y salida independientes. En ese grupo de 11 personas iban estas dos mujeres, que tenían asignada la misma habitación.

Un “error de identificación durante el proceso de traslado” llevó a que, cuando una de ellas falleció, se le comunicase la muerte a la familia equivocada, explica la Fundación San Rosendo. 

Cuando conoció el error, la fundación asegura que informó “inmediatamente” a las familias y envió un escrito a los juzgados de Ourense y Viveiro para avisar de lo que había pasado y empezar los trámites para “repararlo”.

Admite la “gravedad” de los hechos, que “no tienen precedente”, pero pide tranquilidad a las familias, a las que envía el mensaje de que se trata de un hecho aislado entre más de 100 traslados hechos desde diciembre.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here