Del Arco: El Pavón echa el cierre el sábado, pero este no va a ser su fin

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Madrid, 27 ene (EFE).- El Teatro Pavón Kamikaze echa el cierre definitivo el próximo sábado 30 dejando huérfanos a espectadores que buscaban en sus salas a nuevos valores del teatro contemporáneo, aunque este no va a ser su fin, asegura Miguel del Arco, uno de sus artífices.

“No quiero estar triste porque hemos hecho una cosa brutal durante cuatros años y medio”, comenta este miércoles en una entrevista con Efe el director de escena Miguel del Arco, quien asegura que se juntaron “cuatro amigos de vida y de proyecto” para hacerlo posible y así seguirán.

Y añade que, a pesar de lo contradictorio que resulte, hoy quiere “celebrar lo que lo que nos ha traído hasta aquí”.

Junto a él, el actor Israel Elejalde y los productores Aitor Tejada y Jordi Buxó pusieron en pie en 2016 un proyecto en el que asegura que les ha acompañado “el músculo artístico, pero no el financiero” y se han visto abocados al cierre.

Del Arco asegura que este “no va a ser el fin” del Teatro Kamikaze. “Nos quedamos sin casa, pero no sé de qué manera seguiremos insistiendo”, incluso en un momento “peliagudo” como este. Una “aspiración, una ilusión” por seguir con un proyecto en el que “creemos firmemente”.

Reconoce que su forma de producir no ha sido “sostenible”, donde han combinado lo mejor del teatro público con la gestión privada, una opción ambiciosa que no han podido sostener económicamente.

“Llegamos con deudas y nos vamos con deudas”, explica con socarronería Del Arco, consciente del sentimiento de orfandad que dejan en los espectadores.

“Para algunos el Pavón era como su casa y esa era la pretensión, el objetivo que teníamos desde el principio”, crear un lugar de encuentro de charla, de convivencia, “queríamos ser los mejores anfitriones. Y todo el mundo se sumó a esa filosofía”.

Su mayor satisfacción es que “todo el mundo” ha hecho suyo el teatro, y reivindica la frase que les identifica y con la que querían definir su iniciativa: “Un teatro más allá de la función“.

Un lugar donde el encuentro del público con los creadores fuera fluido, un “espacio abierto” donde disfrutar de charlas y debates “programados o espontáneos”, en el que todo era “flexible, justo a lo que debe tender un proceso creativo”.

Se lamenta de que el tejido cultural de España sea tan “frágil”. “Nunca había vivido un momento en el que se estuviera escribiendo tan bien y de una manera tan cercana“, por lo que actores y dramaturgos extrañarán la ausencia de un teatro especializado en la dramaturgia contemporánea.

La pandemia obligó a cerrar el teatro un día después del estreno de “La Traición“, el montaje quedó sobre el escenario durante meses y en agosto volvieron a abrir sus puertas. “No nos planteamos la posibilidad de no regresar”, por un amplio compromiso con la escena y el espectador.

“Teníamos muy claro que el proyecto no estaba acabado, quizá no deberíamos haber abierto sin tener una casa alternativa”, reflexiona en voz alta, satisfecho de haber emprendido una iniciativa que estuviera “cercana al barrio, pero que llegara a ser universal”.

El 30 de enero “Yo soy el que soy“, una historia de supervivencia que aboga por la búsqueda de la libertad, una obra autobiografica del violinista Aaron Lee, pondrá el punto y final al Pavón Kamikaze.

En espera de la ansiada continuidad del proyecto Kamikaze, sus cuatro integrantes seguirán con sus propios proyectos.

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