Una grúa asegura el edificio que explotó en la calle Toledo, aún cortada

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Madrid, 8 feb (EFE).- El acceso de los vehículos por la calle Toledo sigue cortada a la espera de que el Arzobispado de Madrid decida si rehabilita el edificio que explotó por una fuga de gas y donde una grúa sigue trabajando en la instalación de elementos de seguridad en el exterior del inmueble.

El Ayuntamiento de Madrid, a través de los técnicos del Área de Desarrollo Urbano, ha terminado la labor de desescombrado que se ha prolongado durante varias semanas tras la explosión del pasado 20 de enero en un edificio parroquial que causó cuatro muertos en el número 98 de la céntrica calle Toledo.

Esta semana el Consistorio está instalando los elementos de seguridad en la envolvente del edificio, según han informado a Efe fuentes municipales.

Estos trabajos se realizan desde el exterior, por lo que se requieren grúas, y la calle no se puede abrir todavía mientras estas máquinas prosigan con su trabajo.

Los propietarios del edificio, el Arzobispado de Madrid, aún no ha tomado una decisión concreta sobre el futuro del inmueble.

Fuentes del Arzobispado han confirmado a Efe que “de momento no hay nada concretado” y solo se ha hablado con el Ayuntamiento sobre los trabajos realizados y la reapertura de la calle.

Los alumnos del colegio La Salle La Paloma, colindante al edificio de la calle Toledo, volvieron a las clases presenciales la semana pasada pero en las instalaciones de la Universidad Carlos III, ubicadas en la Puerta de Toledo, según informó a Efe una portavoz del centro.

Por el momento, siguen sin tener una fecha de vuelta a las aulas del colegio y dependerá de la decisión del Arzobispado.

Por su parte, las 56 personas mayores de la residencia Los Nogales La Paloma, situada junto al edificio siniestrado, se mantienen realojadas en dos residencias cercanas del mismo grupo empresarial (Los Nogales Imperial y Pontones).

En cuanto a la investigación de la explosión la titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid sigue a la espera de recibir el informe de la Policía Nacional sobre el suceso para aclarar los motivos de la explosión.

El informe preliminar de la Policía Científica aún está por escribir pero las primeras conclusiones de la investigación apuntan a que la fuga de gas se produjo en el exterior del edificio debido a la rotura de una tubería, y el gas se introdujo en el inmueble probablemente por una acometida y llegó a las plantas superiores, según confirmaron a Efe fuentes cercanas al caso.

Fuentes de la parroquia explicaron a Efe que el tramo de la acometida de gas donde supuestamente tuvo lugar la fuga estaba “en regla”, ya que la última inspección de la instalación fue el 16 de enero de 2020.

Sobre la explosión, fuentes de la Parroquia Virgen de la Paloma de Madrid aseguraron en su día a Efe que el 20 de enero olía a gas en la calle y que no funcionaba bien la calefacción.

La explosión ocasionó la muerte a cuatro personas: el sacerdote Rubén Pérez Ayala, de 36 años; su amigo David Santos, un feligrés que fue al edificio a intentar ayudar después de que la calefacción dejara de funcionar y detectar olor a gas; Javier, un albañil de 45 años de La Puebla Amoradiel (Toledo) que trabajaba en el edificio de enfrente, y Stefko Ivanov, de nacionalidad búlgara y 46 años que en ese momento estaba en la calle.

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