“Siegfried”, el reto “heroico” de llevar Wagner al Real en plena pandemia

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Teatro Real

Madrid, 9 feb (EFE).- Como un “reto”, y además “heroico”, ha calificado hoy el director musical Pablo Heras-Casado la asunción por parte del Teatro Real de estrenar el próximo sábado “Siegfried”, “la más radical y moderna” parte de todo el ciclo de “El anillo del Nibelungo” de Richard Wagner, en pandemia y sin perder un ápice de grandiosidad.

Dos meses de cábalas, reuniones y pruebas han hecho falta para ello, ha explicado el equipo responsable en una rueda de prensa celebrada a unos días de la primera de las ocho funciones que podrán disfrutarse hasta el 14 de marzo y que se alternarán con la nueva producción de “Norma“, de Vincenzo Bellini.

“Es la orquesta más grande que uno puede encontrarse en una obra operística, cerca de 100 personas, pero no nos planteamos otra solución que ir hacia delante”, ha asegurado Heras-Casado, implicado desde noviembre en las pruebas con diferentes configuraciones. “El foso es generoso pero no todo cabe ahí”, ha recordado.

La decisión final fue mantener a la mayor parte de los 87 músicos que intervienen en el foso con la distancia de seguridad oportuna, reduciendo levemente la parte de cuerda “a los niveles de cualquier teatro europeo que asume ‘El anillo’, con la densidad necesaria para una obra así”.

En los ocho palcos vecinos irán, a un lado, las seis arpas (“un privilegio que otros no pueden permitirse”) y un pequeño grupo de percusión aguda por tener “un color muy acorde con ellas”; y al otro lado, el metal grave: trombones, tuba y trompetas, “que aquí tienen un papel de bloque y bastante concreto, lo que facilita esa coordinación”, ha explicado el granadino.

“Lo vemos como retos y oportunidades, no como problemas, porque esto también nos ha traído hallazgos”, ha destacado, poniendo como ejemplo un clímax de la ópera, después de 3 horas y media de música, cuando el héroe llega a la montaña de Brunilda y la despierta.

Es entonces cuando tras un momento muy expansivo suena un acorde de mi menor misterioso y místico desde el foso, que se transforma en un do mayor que viene de la parte de los trombones y este, después de “un crescendo”, remonta como un destello que va a las arpas. “Eso lo hace aún más mágico”, ha señalado.

Serán casi cinco horas de espectáculo que el Teatro Real se ha enorgullecido de haber podido sacar adelante, siendo tan respetuosos como en los últimos meses con rigurosas medidas de seguridad y con sistemas que reciclan el aire por encima de lo exigido por ley.

“No creo ni siento que estemos comprometiendo, arriesgando o haciendo cualquier tipo de concesión. La sensación que tenemos todos es de llevar a cabo algo que de partida es complejo con mucha intensidad, alegría y calma”, ha insistido Heras-Casado.

El canadiense Robert Carsen, encargado de la dirección escénica, ha ido más allá sobre lo que supone poder asistir a este espectáculo colosal en un momento en el que “todos los teatros del mundo están cerrados”. “Esto del Teatro Real es muy excepcional y espero que la gente en España se dé cuenta”, ha destacado.

Él fue quien hace más de 20 años ideó esta producción junto a Patrick Kinmonth para la Ópera de Colonia. “Teníamos claro que lo que lo presidía todo eran los elementos de la naturaleza y su destrucción por parte de la humanidad, personificada por los dioses”, ha explicado sobre su concepción, una metáfora del capitalismo voraz.

Siegfried“, en cuanto tercera de las cuatro óperas que conforman el ciclo de “El anillo del Nibelungo“, narra el esplendor de su protagonista, que está llamado a ser un prohombre, símbolo de la modernidad, pero que por el camino descubre un mundo decadente.

A ello ha contribuido en el inicio de la tetralogía la acción de su abuelo, Wotan, quien “cree que puede hacer lo que quiere porque es un dios, sin darse cuenta de que todos somos parte de algo mucho más grande”, como le previene la propia naturaleza.

“Esta pieza es un gran aviso para todos. La inocencia de Siegfried y Brunilda podría permitir dar marcha atrás y mejorar las cosas, volver a la armonía, como podrían hacer nuestros hijos”, ha apuntado Carsen, para quien es importante que se lancen este tipo de mensajes, sobre todo en un contexto de pandemia como el actual.

En su opinión, el de “la ambición y el ejercicio ciego del poder” es un tema clásico de la cultura “con resonancias cada cierto tiempo”. “Ahora mismo estamos asistiendo en la vida real a un presidente saliente de EE.UU. que ha sido acusado de crímenes muy graves”, ha recordado.

En el Real protagonizarán la ópera Andreas Conrad (Mime), Tomasz Konieczny (El viandante/Wotan), Martin Winkler (Alberich), Jongmin Park (Fafner), Okka von der Damerau (Erda), Ricarda Merbeth (Brunilda) y Leonor Bonilla (voz del pájaro del bosque), con el austríaco Andreas Schager en el papel principal de Siegfried.

“Afrontar este papel da tanto respeto como parece. Junto a los de Otelo, Menelao o Tristán, está entre los más exigentes para un tenor y además esconde muchas trampas. Hay que buscar la manera de guardar la voz y la energía para darlo todo en determinados momentos”, ha señalado.

El secreto, a su juicio, es enfrentarse a ello como en un eslalon. “Hay que estar concentrado, pero dar la impresión al público de que se asume con enorme facilidad. Es un papel que requiere mucha energía, pero que también te la da. No hay que tenerle miedo, sino fluir, como al andar por el filo de una navaja”, ha dicho.

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