El fiscal pide dos años y medio de prisión a un policía por matar a un ladrón

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Madrid, 25 feb (EFE).- La Fiscalía ha mantenido su petición inicial de dos años y medio de cárcel para el policía nacional acusado de homicidio imprudente por matar a un atracador cuando realizaba un disparo intimidatorio pensando que estaba usando un cartucho de fogueo cuando por error colocó uno de posta.

La Audiencia Provincial de Madrid ha dejado visto para sentencia este jueves el juicio al agente por estos hechos que ocurrieron el 21 de diciembre de 2018 a las 5:00 horas en el número 28 de la calle Diego de León, en el madrileño barrio de Salamanca.

El acusado aseguró en su declaración que los cartuchos de fogueo y de fuego real pudieron cruzarse y que disparó a la parte posterior del coche donde huyeron los atracadores “con intención de intimidar” y convencido de que lo hacía con una bala de fogueo.

Su abogado ha insistido en que fue una equivocación de su cliente, que confundió la balas al cargar el arma, y ha subrayado que inmediatamente después, la policía eliminó las balas blancas de posta y las sustituyó por balas verdes para evitar estos incidentes.

Ante esto, los peritos han coincidido en que las diferencias entre los cartuchos de salva y posta con los que se cargaron la escopeta son mínimas. “Hay que ser muy experto para poder diferenciarlos”, ha expresado uno de ellos. “Morfológicamente son similares, es fácil confundirlos en un momento de estrés, oscuridad o movimiento”, han manifestado.

Un forense ha puntualizado que “si se hubiese atendido pronto a la víctima en un centro hospitalario, podría haberse salvado“, ya que desde la lesión hasta el fallecimiento pasaron 30 minutos.

El abogado defensor ha utilizado este argumento para destacar que, según los peritos, “tras el disparo, la hemorragia no era mortal y había una altísima probabilidad de que la víctima se salvase”. Con esto ha matizado que su cliente “produjo el disparo, pero no la muerte” y que “fue un desafortunado accidente”.

El agente ha hecho uso de su derecho a la última palabra y ha asegurado que entró a la policía con vocación y que durante estos 17 años su único afán ha sido “proteger y cuidar al ciudadano“.

“Siento y lamento que haya habido una pérdida humana por una intervención mía, es algo que voy a llevar toda la vida conmigo”, ha concluido.

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