El teatro latinoamericano sobrevive al coronavirus en el corazón de Madrid

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Fuente: twitter

Lucas Tarancón y Rocío Muñoz

Madrid, 25 feb (EFE).- Entre fuertes restricciones y medidas de seguridad por la pandemia de coronavirus, una sala de teatro independiente sobrevive en el corazón de Madrid para conectar la escena madrileña con los escenarios de toda Latinoamérica, principalmente de Argentina.

Es la sala El Umbral de la Primavera, que desde el multicultural barrio de Lavapiés organiza estos días el Ciclo de Teatro Cono Sur, del que ya lleva seis ediciones.

“El ciclo forma parte de una identidad de nuestro espacio, yo soy argentina, eso le da un valor de mucho afecto”, explica a EFE Viviana López Doynel, una de las impulsoras del proyecto y fundadora de El Umbral.

Las compañías invitadas este año proceden de Chile y Uruguay, además de Argentina, presente desde sus inicios como germen de este proyecto de permeabilidad cultural entre ambos lados del Atlántico.

“Es muy importante que siendo la misma lengua haya una cosa permanente de nutrirnos y de intercambiar cultura”, subraya López Doynel. Por eso, el objetivo a largo plazo sería que compañías españolas también viajaran a América para “crear una circulación”.

Pese a que el coronavirus mantiene las salas de teatro cerradas en medio mundo, la capital española permite la celebración de eventos culturales siguiendo unas normas de restricciones de aforo y de desinfección de espacios.

“Allí en Latinoamérica, y sobre todo en la Argentina, que es lo que inicialmente hace que el ciclo funcione, llevan sin abrir las salas desde los orígenes” de la pandemia, subraya López Doynel, para insistir en “que se ha generado un vacío enorme sobre la actividad artística”.

Aunque la pandemia no impidió que este proyecto siga adelante este año, la incertidumbre por lo que sucederá en el futuro y las restricciones en los desplazamientos internacionales complicaron la organización.

“Tuvimos que modificar la agenda del ciclo. Inicialmente estaba previsto para septiembre, pero lo pasamos a febrero, pensando que en ese tiempo más o menos las cosas iban a estar un poco mejor, y lejos de eso, está siendo muy complejo”, admite López Doynel.

La pandemia “abrió una brecha enorme”, afirma la responsable de El Umbral de Primavera, poco después de recibir la noticia de que a la compañía uruguaya que tenía previsto representar la función “Yago”, uno de los platos fuertes de este sexto ciclo, le fue denegado el permiso para viajar a Madrid desde el Consulado de España, alegando que solo se aceptan viajes de artistas ligados al audiovisual.

ADAPTARSE A LAS RESTRICCIONES

“Desde que en junio empezamos a reiniciar la actividad, llevamos un estricto protocolo”, explica la impulsora del ciclo en relación a las medidas que llevan a cabo para garantizar la seguridad del público.

Además, tuvieron que reinventarse y poner en marcha un escenario virtual con espectáculos como “La tortuga“, que se retransmitirá en directo, o “La fiesta del viejo“, disponible por Internet.

Esta idea “surge de la cantidad de compañías que estaba previsto que viajaran y que veían que la cosa iba a complicarse”, explica López Doynel.

ACTUAR EN PANDEMIA

Pero no solo las salas, también los actores y compañías teatrales tuvieron que adaptarse a la pandemia.

Entre el 18 y el 21 de febrero, el ciclo de teatro Cono Sur acogió el espectáculo “La Mata Hari“, una farsa histórica escrita y protagonizada por Milagros Michael.

Creada originalmente para ser representada en Argentina, Michael tuvo que adaptar la obra para traerla a Madrid y para reflejar la situación actual de restricciones sobre vuelos internacionales y apertura de teatros.

“Jugamos un poco con el público, como que personas del público vienen a actuar con nosotros. Porque la actriz, que en este caso soy yo, no puede actuar porque los actores no pueden entrar”, cuenta Michael.

Ante la imposibilidad de contar con actores argentinos, la artista tuvo que recurrir a intérpretes franceses para completar el elenco.

“Nosotros estamos en una escuela en París y decidimos que teníamos ganas de venir. Todos los teatros están cerrados allí, no podemos actuar”, afirma Michael. “Hasta el último momento no sabíamos si el avión salía o no”, agrega.

Las medidas de seguridad hacen posible que los teatros mantengan su actividad, pero Paul Valmy, actor de “La Mata Hari”, reconoce que “es complicado: el público usa mascarillas y para los actores es molesto ver al público con las máscaras, porque no sabemos si se ríen o si les gusta o no”.

“Para nosotros el teatro es alegría, es jugar, y con todo esto sentimos que no estamos muy cerca de la gente”, apostilla.

“Llegar hasta aquí con El Umbral ha sido muy arduo. Nosotros somos un espacio sin fines de lucro, prácticamente no recibimos ayudas. La última vez que recibimos ayudas fue hace dos años y ahora con la pandemia hemos logrado que nos dieran un poquito”, reconoce la responsable de la sala.

Pese a la precariedad de la situación, López Doynel confía en que el teatro no va a morir: “Es absurdo pensar que vamos a parar con esta pandemia. El asunto es que nos dejen respirar, que recibamos apoyo, ayuda y difusión por parte de las administraciones”. 

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