El complejo mundo agrario, una vuelta a las raíces para Eva Castillo

0
56

Madrid, 6 mar (EFE).- Los idiomas ocuparon 45 años de su vida y ahora es el turno del campo, explica a Efeagro la agricultora Eva Castillo, residente en Morata de Tajuña (Madrid), tras asumir las riendas de una explotación olivarera heredada de su padre hace tres años y apostar por lo ecológico en un mundo agrario complejo.

Complejo porque el agro exige una formación que, para Eva, llegó con cursos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra), de la asociación Aracove y de literatura en otros idiomas, ya que en su opinión hay “poco material” en español.

También complejo porque la mujer en el campo todavía se enfrenta a un “nada sutil” rechazo, tal y como ha vivido ella desde hace tres años, cuando decidió mudarse de Barcelona a esta localidad madrileña, sacarse el carnet de conducir y gestionar cerca de 1.700 olivos.

“Me los he encontrado y me los encuentro todos los días. Hay muchas maneras de decirte ‘no es tu sitio'”, asegura, cuando “ha habido siempre muchas mujeres en campo”, pero están “detrás”.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este 8 de marzo, pone el foco de atención en la ausencia de mujeres en las cooperativas, “cuando generalmente somos nosotras las que llevamos las explotaciones“, un tema que arrastra otro igual de importante, el peso que por defecto asume la mujer respecto a las tareas domésticas y el cuidado de la familia.

“Me gustaría reivindicar la potencia, la fuerza y la capacidad de las mujeres para hacer muchísimas cosas además de trabajar en el campo, porque cuando nosotras trabajamos en el campo tenemos detrás otra jornada completa, otro trabajo que no se ve y no está pagado”, apunta Eva, socia de la asociación de mujeres rurales Ceres.

Sobre por qué decidió mudarse al campo, considera que acabó la etapa de vivir en grandes ciudades, que exigía un acelerado ritmo mental y físico, y decidió apostar por lo sostenible en el negocio familiar.

“Me parece que la tierra es lo único que tenemos, que nos queda y que tenemos que traspasar a las generaciones que vienen; como hija de agricultor, he visto mucho abuso y mucho maltrato de los mismos agricultores”, opina, tras señalar que su apuesta la ha visto en otros jóvenes descendientes de agricultores, que han decidido volver al campo y apostar por lo eco en una vuelta a las raíces. EFE

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here