EFE.-La Ley de Cambio Climático, uno de los proyectos estrella de Pedro Sánchez para pivotar la reconstrucción social y económica del país, llega a su fin con evidentes discrepancias entre los que elogian su contenido, y los que critican su falta de ambición climática, aunque todos la califiquen de necesaria.

Diez años después de que la Comisión Mixta para el estudio del cambio climático recomendara elaborar un anteproyecto de ley y cuatro desde que España ratificara el Acuerdo de París ante Naciones Unidas, la norma verá la luz previsiblemente en abril, tras una ardua tramitación y más de 750 enmiendas presentadas, a pesar de que el PSOE se había comprometido a presentar una ley climática, solo si gozaba de “máximo consenso social y político”.

La futura ley parte con dos fechas clave para su desarrollo: una, 2030, cuando España deberá reducir un 23 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 (tres puntos más del texto que el Gobierno envió al Congreso hace ahora casi un año), y otra, 2050, año para alcanzar la neutralidad climática.

Estas son algunas de las medidas más destacadas alcanzadas en el desarrollo de esta ley, que aún deberá someterse a votación en el Congreso para pasar después al Senado, como marco fundamental sobre el que tejer políticas y estrategias de sostenibilidad, mitigación y adaptación al cambio climático:

.- Neutralidad climática a 2050 con el 100 % de la electricidad generada con fuentes renovables.

.- Objetivos de la ley para 2030: reducir un 23 % las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990; elevar hasta el 74 % la generación de electricidad con fuentes limpias y mejorar el objetivo de eficiencia energética hasta el 39,5 %. El Consejo de Ministros podrá revisar, al alza, estos objetivos para 2030.

.- Prohibición de sondeos y prospecciones de combustibles fósiles: no se procederá a la tramitación de cualquier solicitud de explotación de hidrocarburos -en tierra y mar-, ni se otorgarán permisos de explotación de materiales con propiedades radiactivas; tampoco se autorizará actividades de explotación de hidrocarburos donde esté previsto el uso del “fracking”.

.- Respecto a los coches, y de acuerdo con la norma europea de descarbonización a 2050, la ley señala que los turismos y vehículos comerciales ligeros, no destinados a usos comerciales, reducirán paulatinamente sus emisiones, de modo que para 2040 sean de 0 emisiones; además establece obligaciones para puntos de recarga en gasolineras y en edificios.

.- El texto mantiene la obligación para 2023 de crear zonas de bajas emisiones en las ciudades de más de 50.000 habitantes, con el fin de reducir la contaminación atmosférica y las emisiones de CO2 y favorecer la movilidad eléctrica y transporte público.

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