La instrucción del accidente del Alvia se cierra siete años y medio después

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Descarrilamiento tren Alvia (Santago de Compostela), ocurrido el 24 de Junio de 2013, que se cobró 79 víctimas.

EFE.- El maquinista Francisco José Garzón Amo y el jefe de seguridad de Adif cuando se puso en marcha la línea ferroviaria Santiago-Ourense, Andrés Cortabitarte, son las únicas personas que serán procesadas por el descarrilamiento el 24 de julio de 2013 de un tren Alvia en Santiago, con el saldo de 80 muertos.

La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Compostela, ha confirmado este jueves, siete años y medio después del accidente, el cierre de la investigación tras ser rechazados los recursos presentados contra el auto del juzgado de instrucción número tres, el que entiende de la causa y al frente del cual está el magistrado Andrés Lago Louro.

En el banquillo, por tanto, según la resolución facilitada a la prensa -y recoge Efe- por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, se sentarán únicamente Garzón Amo y Cortabitarte, que deberán responder por la presunta comisión de ochenta delitos de homicidio por imprudencia grave profesional y otros 144 de lesiones. En el caso del conductor, recibió una llamada del interventor de a bordo, Antonio Martín Marugán, que colgó antes del impacto, y se dilucidará en sala si ese hecho pudo despistarle para no frenar a tiempo.

Con respecto a Cortabitarte, lo que se va a dirimir en la vista oral es si analizó como debía el eventual riesgo en caso de un exceso de velocidad atribuible a un error humano. Contra la decisión de la Audiencia Provincial no cabe ya presentar recurso alguno.

Respecto a la exigencia de responsabilidad de Renfe reclamada por los recurrentes, la Audiencia asegura que a la empresa “le son dados, en este y en todos los casos, el trazado, la señalización y los sistemas de seguridad de la infraestructura”. Los magistrados rechazan por ende que a los responsables de Renfe se les pueda atribuir una función de inspección del cumplimiento por parte de Adif del control de riesgos en la infraestructura “de la que Adif es competente y sobre la que carece de competencias Renfe”.

El tren siniestrado, que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol, chocó aquel año, en la víspera del Día de Galicia, contra un muro de hormigón tras pasar la curva de A Grandeira, a la altura del barrio de Angrois, a 179 kilómetros por hora en un lugar en el que el libro de ruta indica que no se puede ir a más de 80. El juez Luis Aláez se ocupó del caso en un principio, hasta que ganó otra plaza y fue relevado por Andrés Lago.

El terrible accidente se produjo a apenas dos kilómetros de la estación de tren de la capital gallega. La instrucción trató de cerrarse hasta en tres ocasiones, pero esta vez es concluyente.

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