Las especies de las islas evolucionan hacia el enanismo y el gigantismo

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Parque nacional y natural de Doñana, Huelva.

EFE.- Un equipo internacional de investigadores ha constatado que las especies vertebradas insulares, especialmente las que viven en islas remotas o muy pequeñas, tienden a evolucionar hacia el gigantismo y el enanismo para adaptarse a las presiones ecológicas y a las condiciones ambientales.

El estudio, liderado por la investigadora Ana Benítez-López, de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se ha publicado en la revista Nature, Ecoloy and Evolution.

Por un lado, las especies más grandes suelen evolucionar hacia especies más pequeñas. Son ejemplos de enanismo los hipopótamos y elefantes enanos de las islas Mediterráneas o incluso el Homo floresiensis, un pariente en miniatura del ser humano de la isla indonesia de Flores.

Por el otro lado, las especies continentales pequeñas pueden evolucionar hacia el gigantismo después de colonizar las islas, dando lugar a rarezas como el ratón de campo St. Kilda, (con el doble de tamaño que su antepasado continental), el dodo de Mauricio (de la familia de las palomas) y el dragón de Komodo.

Aun así, desde que fue postulada por primera vez en 1964 por Foster, la hipótesis de la regla de la isla sigue siendo polémica, con resultados mixtos procedentes de varios estudios y autores diferentes.

En su análisis, el equipo investigador ha comparado alrededor de 2.400 poblaciones y más de 1.000 especies insulares con sus contrapartes del continente y muestran que los efectos de la regla de la isla están generalizados en mamíferos, aves y reptiles, pero son menos evidentes en los anfibios, los cuales, en su mayoría, tienden al gigantismo.

Mediante el uso de técnicas estadísticas de vanguardia, el equipo descubrió que la magnitud del enanismo y gigantismo insular está mediada por el tamaño y el grado de aislamiento de la isla: sus efectos son más pronunciados en islas más pequeñas y remotas, especialmente para mamíferos y reptiles.

Los mecanismos que subyacen a estos patrones probablemente estén relacionados con el bajo número de especies y, por tanto, con los bajos niveles de depredación y competición existentes en islas pequeñas, así como con el reducido flujo génico con ancestros continentales en islas remotas.

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