Luis Arroyo

Madrid, 5 jun (EFE).- El presidente electo del Ateneo de Madrid, Luis Arroyo, se propone rejuvenecer esta institución cultural bicentenaria, donde “se habla mucho de los muertos” en vez de “los vivos”, para lo que plantea organizar debates de temas de actualidad y conciertos de música contemporánea, con la ilusión de ver a “C.Tangana compartiendo alguna pieza con Joaquín Sabina”.

Arroyo, sociólogo y experto en comunicación política, lidera el ‘Grupo 1820’ que ganó las elecciones a siete cargos de la junta directiva el pasado 31 de mayo y afronta con “mucha ilusión” el reto de convertir el Ateneo en lo que fue en sus inicios, “el lugar de la vanguardia y el libre pensamiento”.

En una entrevista con Efe, recuerda que se hizo socio hace un año y medio y puso en marcha el proyecto junto con los diplomáticos Carmelo Angulo y Juan José Herrera, el arquitecto José María Ezquiaga y el productor Javier Limón, entre otros, con los objetivos de renovar, revitalizar y rejuvenecer esta casa.

Tras tomar posesión como nuevo presidente el próximo martes, sus primeras medidas estarán orientadas a agilizar la entrega de una obra que está pendiente para poner todas las dependencias “a disposición de los socios y de la sociedad madrileña cuanto antes” y resolver dos contenciosos, uno con el Ministerio de Cultura y otro con el concesionario de la cafetería, que suponen una deuda de 1,5 millones de euros.

Una de sus prioridades es lograr que la Cacharrería, la Galería de Retratos o el Salón de Actos vuelvan a ser el centro de “los grandes debates sociales, políticos y culturales del país”, algo que ahora no está sucediendo en el Ateneo, donde “se habla mucho de los muertos” en vez de hablar “de los vivos”.

También pretende devolver a esta institución “la luz de la ilustración, la ciencia, el arte y la cultura, que nunca se debió apagar y que últimamente parecía que se extinguía”.

“Queremos que se hable de futuro y una primera idea es organizar, los viernes al mediodía, grandes controversias y grandes conversatorios, al estilo de las viejas tertulias ateneístas, pero actualizadas, donde podamos plantear los nuevos debates” que interesan en España y en el mundo, señala.

Además, apuesta por “recuperar las cátedras, en forma de grandes ciclos de autores”, teniendo en cuenta que el edificio de la calle del Prado de Madrid fue el lugar donde Miguel de Unamuno o Ramón María del Valle-Inclán hablaron de literatura o de filosofía en su época.

Arroyo asegura que el pintor y escultor Antonio López, que hizo su primera exposición individual en la capital española en el Ateneo en 1957, le ha dicho que estaría encantado de dar un taller para jóvenes o mayores, y se muestra convencido de que, con la misma actitud altruista, muchos otros artistas, escritores y filósofos estarían dispuestos a compartir sus conocimientos.

También se plantea desarrollar talleres de escritura creativa, de oratoria o de ajedrez, algo que se debatirá con las secciones y con los socios, ya que, recalca, el Ateneo “es una sociedad hiperdemocrática y así va a seguir siendo”.

Igualmente, aboga por promover conciertos no solo de música clásica, sino también contemporánea para atraer a los jóvenes. “Me gustaría ver a C.Tangana compartiendo alguna pieza con Joaquín Sabina, y grandes presentaciones que devuelvan al Ateneo a la portada del interés madrileño y español”, subraya.

Entre sus propuestas, destaca la de proteger y digitalizar por completo la biblioteca, con sus “maravillosos” fondos del siglo XIX y principios del XX, y abrirla veinticuatro horas para aquellos que quieran leer o reflexionar.

“El Ateneo siempre ha estado abierto a la ciudad. De hecho, prácticamente cualquiera podía entrar porque ni siquiera se le pedía el carné de socio. Nosotros creemos que hay que buscar el punto medio. Primero, deben entrar los socios, pero también tenemos que ser generosos y ofrecer un punto de encuentro a los diputados, con los que convivimos a poco más de 150 metros, o los medios de comunicación”, afirma.

A su juicio, la institución está sumida en una triple crisis económica, de gestión y de gobernanza.

Atraviesa “una grave crisis económica” porque tiene una deuda de aproximadamente 2 millones de euros, “cada año pierde dinero y, en este momento, está gastando más de lo que ingresa”, precisa.

Por ello, el nuevo equipo solicitará subvenciones a las administraciones públicas y buscará el patrocinio privado “sin perder la independencia y la autonomía de la casa”.

La “crisis de gestión” se ha traducido “en un descenso alarmante del número de socios” que “hay que frenar”, sostiene Arroyo, que indica que en los años ochenta llegó a tener casi 7.000 socios y ahora tiene 1.900.

Asimismo, hay “una crisis de gobernanza“. “En los últimos, el Ateneo es testigo de demasiadas peleas entre grupos que discuten de manera improductiva por minucias, de juntas generales que se convierten en un patio de vecinos mal avenidos y de una sucesión de gobiernos inestables porque cada año hay elecciones”, lamenta.

Su intención es revisar las estructuras de la casa para desarrollar un gobierno “tranquilo, estable y productivo, al servicio de los socios y de las ciencias, las artes y la literatura y no de ningún interés privado, ningún interés particular o grupúsculo pequeño”. EFE

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