La industria asume que la crisis de suministros «va para largo»

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Fábrica Ford en Valencia

EFE.- Los problemas en el transporte, el alza del precio de las materias primas y de la energía o la falta de componentes esenciales como microchips: la industria trata de capear una «tormenta perfecta» que ha desbaratado los planes de las empresas, ha disparado los costes de producción y, lejos de amainar, amenaza con seguir perturbando los mercados hasta bien entrado 2022.

Empresarios y expertos aseguran que se trata de una situación «de extrema complejidad» que «va para largo» y que es consecuencia directa de la pandemia de covid-19, que en 2020 paralizó la actividad mundial, provocando una auténtica convulsión en las cadenas de producción.

LA PANDEMIA, EL ORIGEN DE TODO

Para el experto en logística y profesor de la UPC Ernest Benedito, la actual situación es algo más compleja que un mero desequilibrio entre oferta y demanda, ya que todos los problemas tienen un denominador común: la crisis de la covid-19, que paralizó la economía mundial y provocó un crack en la cadena de suministros nunca antes visto.

Todos tuvieron que parar, incluso sectores industriales que se enfrentan a serias dificultades si lo hacen, y ahora que la demanda ha crecido exponencialmente asistimos a un colapso de la cadena a escala global.

En el caso del transporte marítimo, además, se junta otro problema: el del reposicionamiento de los contenedores vacíos, ya que las empresas, desbordadas por la demanda de portes, no priorizan su reubicación en los puertos donde hacen falta.

Aunque la situación es transitoria, «va para meses, no es una cuestión de semanas», afirma a Efe Benedito, que forma parte del grupo de investigación de Cadena de Suministro y Dirección de Operaciones (S.) y es profesor del departamento de Organización de Empresas en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona (ETSEIB).

SIN PERSPECTIVAS DE MEJORA A CORTO PLAZO

Los empresarios coinciden en que la situación no cambiará a mejor en el corto plazo. «Primero estimábamos que a final de año la situación volvería a la normalidad, pero ahora vemos lejos el final del túnel, que se va alargando más de lo previsto. (… ) Al menos hasta la primavera estaremos en una situación anómala», opina Joan Tristany.

Algo menos optimista se muestra David Ortega, de Montronic, que cree que los problemas persistirán, como mínimo, hasta mediados de 2022, puesto que «no hay síntomas de que nada vaya a mejorar».

En esta misma línea se expresa el director general de Mespack, Guillem Clofent, que prevé que la situación se mantenga igual «hasta bien entrado 2022 o incluso todo el próximo año», pues «no hay signos de cambio en el corto plazo».

El profesor Ernest Benedito estima que en 2022 es posible que se normalicen los problemas y que incluso meses después volvamos a una situación inversa en la que la oferta, nuevamente, sea superior a la demanda.

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