EFE.- La Unión Europea debe acelerar sus reformas internas y dejar fuera a los países que quieren romperla, como Polonia y Hungría, según defiende el expresidente polaco y premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, en una entrevista concedida a la Agencia Efe.

Refundar, reformar o destruir para volver a construir son conceptos que no asustan a un Walesa octogenario pero hiperactivo a pesar de sus problemas de salud. Y sobre la Unión Europea, para cuya reforma estima que “ha llegado el momento”, propone “permitir a los checos, húngaros y a los polacos romper la Unión”.

Opina que “cinco minutos después de esta ruptura” esos países se apresurarían a intentar crear una nueva unión entre ellos y se darían cuenta del error de haber decidido abandonar la UE, asegura Walesa en un encuentro en Gdansk (norte).

El enfrentamiento que Polonia y Hungría mantienen con las instituciones europeas por sus derivas anti democráticas han formado un polo centrífugo en el flanco Este de la UE que agita el fantasma de un poléxit, pero cuando se menciona esta expresión el histórico líder del sindicato Solidaridad muestra su desaprobación.

A VUELTAS CON EL PASADO

El pasado está muy presente en la vida del expresidente polaco; no sólo porque, desde la ventana de su oficina en Gdansk, puede ver el astillero donde trabajó como electricista, y donde se gestó el proceso que, bajo su liderazgo, terminó con el régimen comunista impuesto por la Unión Soviética.

El partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) que dirige Jaroslaw Kaczynski, un antiguo compañero de Walesa en los años de Solidaridad, gobierna Polonia desde 2015 y desde entonces ha impulsado una campaña para intentar probar que Walesa actuó como confidente del régimen comunista.

Hace pocos días Walesa se negó a declarar en un juicio en el que se le acusó de falso testimonio por no haber admitido como suya una firma que figura en un recibo de la policía política del régimen comunista.

Convertido en icono pop, Walesa gusta de vestir camisetas con la palabra “Constitución” en polaco y suele llevar unas llamativas gafas con cristales de color naranja.

“La clave es saber en qué tiempo vive uno”, insiste, “porque vivimos al final de una era, la era de la palabra y la globalización” enfatiza moviendo sus grandes manos; “por eso no se pueden afrontar los problemas del nuevo mundo con la mentalidad del viejo”.

Él mismo reconoce que su postura ante algunos asuntos, como el aborto, ha cambiado a lo largo del tiempo: “si me preguntan por ese tema cuando tenía 20, 30 ó 50 años, habría dicho otra cosa; pero ahora tengo 80 y creo que las soluciones que propuse cuando estaba en el poder no deberían haberse cambiado”.

El actual Gobierno polaco ilegalizó hace un año casi todas las posibilidades de abortar en Polonia, lo que provocó protestas masivas en todo el país que ahora vuelven a las calles.

La migración, con sus implicaciones políticas, es otro de los temas que ocupan la actualidad polaca desde hace tiempo y, al igual que en otros asuntos, Walesa tiene una visión global del problema, al que compara con “tanques de agua que, cuando rebosan, se desbordan y provocan una catarata”.

“Eso es lo que está ocurriendo, y eso es lo que nos espera; pero la verdadera migración vendrá cuando nos llegue la gente de países como India”, advierte, “y tenemos que estar preparados”. EFE

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