Belloch: Cataluña genera un problema institucional mayor que el terrorismo

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Juan Alberto Belloch. Fuente twitter

EFE.-A punto de cumplir 72 años, Juan Alberto Belloch se jubila tras una larga trayectoria en la judicatura y la política, testigo de tiempos convulsos en un país que, a su juicio, tiene en Cataluña, en términos institucionales, una situación «mucho más peligrosa» que la que provocaba el terrorismo.

«Superministro» de Justicia e Interior en el último Gobierno de Felipe González y alcalde de Zaragoza durante doce años, Belloch (Mora de Rubielos, Teruel, 1950) cuelga la toga el próximo 3 de febrero y en una entrevista con Efe, ya de mudanza en su despacho en la Audiencia Provincial de Zaragoza, repasa su trayectoria convencido de que se le recordará por la Expo de Zaragoza de 2008.

Pregunta.- Toda una vida dedicada a la justicia y a la política.¿Con cuál de las dos se queda?

Respuesta.- Yo un juez contagiado por el vicio de la política democrática.

P.- ¿Cuál fue el momento más difícil como ministro de Justicia e Interior?

R.- Como ministro de Interior, sin duda la fuga de Roldán.

Como ministro de Justicia, la verdad es que no hay ningún momento de crispación. Al revés, subrayaría lo único que fue positivo, la aprobación del Código Penal de 1996, la Ley del Jurado y la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita.

P.- El terrorismo fue una de las… (contesta sin acabar la pregunta).

R.- La primera. El terrorismo ha tenido un poder real, provocando comportamientos, por parte de todos, de una cierta forma de aceptación del fenómeno. Fuera del ámbito estricto de las personas interesadas, tardó mucho tiempo en que la sociedad resucitara. Resucitó con las «manos blancas», pero hasta ese momento había un déficit clarísimo de combate del terrorismo por parte de la sociedad.

P.- ¿Cómo vivió el fin de ETA como ciudadano?

R.- Fue un momento verdaderamente feliz, ese día. Después las cosas se han ido enturbiando y haciéndose más difíciles, porque el «postparto» es muy duro. Hay que darse cuenta que no te ibas a levantar pensando a quien han matado esta vez, a qué compañero o qué amigo, o qué empresario ha recibido amenazas y coacciones, que eso desaparezca es un bien magnífico que a lo mejor no se sabe apreciar lo suficiente. Lo gris, los homenajes ridículos a etarras porque salgan de prisión, no pueden oscurecer los magníficos beneficios que resultaron para este país y para mucha gente concreta el fin de ETA.

P.- Se ha referido al ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán, que fue detenido cuando usted era ministro ¿Tenía manta de la que tirar?

R.- Todo el mundo decía que sí, después en la práctica vimos que podía aportar cosas interesantes a los números de corrupción durante la época en la que él era director general, pero no se extendió como una supuesta mancha de aceite a grandes manifestaciones, declaraciones o confesiones. Simplemente se le aplicó la ley de una manera rigurosa y con una instrucción perfecta que posibilitó que fuera condenado por todos los delitos de los que le acusaba el Ministerio Fiscal.

P.- ¿Cómo eran los consejos de ministros cuando la corrupción asediaba al último Gobierno de Felipe González?

R.- La desolación. El que por la mañana tuvieras que mirar a la prensa esperando a ver hoy qué pasa era una angustia evidente. Normalmente solíamos hacer un encuentro previo con Rubalcaba y con Felipe, y también con el ministro de Defensa, y hacíamos un poco de Gobierno de guardia para afrontar las situaciones de terrorismo, pero era el conjunto del Gobierno el que llevaba el tema.

P.- ¿En lo personal cómo le afectaba la situación?

R.- En la convicción de que había que luchar contra la corrupción en cualquier forma. Mucha gente me lo reprochó después en términos políticos diciendo que levantar y sancionar las conductas de corrupción podían haber determinado la pérdida de las elecciones. Desde mi punto de vista, la cosa no tenía alternativa. Personalmente pienso que ni siquiera tuvo coste electoral; ayudó a lo contrario, a decir que había esperanza y que se combatía contra la corrupción.

P.- ¿Considera el pluripartidismo mejor o peor para la democracia?

R.- Siempre he sido partidario de un bipartidismo como mecanismo electoral, y que es el que mejor ha funcionado. Es una fórmula que condiciona menos que la de tener que ir sumando la voluntad particular de pequeños grupos o de medianos grupos parlamentarios. Esa dependencia permanente desgasta innecesariamente. Y caso de depender de alguien, mi opinión particular es muy clara: más vale depender de un partido centrista que no de la izquierda o la extrema izquierda. El gobierno correcto que hubiera mejorado la cosas era el del PSOE y Ciudadanos, pero quien tuvo la posibilidad de optar por esa vía renunció, y ha determinado el resto de circunstancias.

P.- Usted es de Mora de Rubielos ¿Comparte las demandas de Teruel Existe?

R.- Hombre… esa es una pregunta muy difícil. Es obvio que la provincia de Teruel ha tenido escaso apoyo del Gobierno central, no tanto del Gobierno autonómico, en el que ha habido muchas políticas dirigidas claramente a mejorar la situación. Pero a nivel estatal, la verdad es que ha habido décadas de casi abandono, y por tanto este tipo de manifestaciones, aunque a medio plazo pueden llegar a ser un problema, a cantonalizar la política de una manera absoluta, se ha hecho inevitable.

P.- Desde el punto de vista democrático ¿son equiparables en los extremos Vox y Podemos?

R.-En cuanto a ideología, sí. Son en ambos casos partidos radicales, en un caso teórico más cercano no al comunismo, como se empeña en decir la derecha, sino a un populismo venezolano, y Vox está siempre bordeando la inconstitucionalidad. Pueden representar los extremos, y como tales, no son mis favoritos.Ahora que ya dejo de ser juez, lo puedo decir con claridad: yo creo, por descontado, en gobiernos de centro-izquierda, y cuando convenga cambiar, porque no se han hecho las cosas bien o porque hay cansancio, ahí está un gobierno de centro-derecha, pero nunca un gobierno de extrema derecha o uno de extrema izquierda.

P.- ¿Qué le parece el choque entre el Ejecutivo y el poder judicial a cuenta de la pandemia?

R.- Las relaciones con el Gobierno han sido respetuosas, no ha habido actos que impliquen una quiebra de los principios que rigen la separación de poderes. Que de vez en cuando no le den la razón al Gobierno es natural, es lógico y están para eso. El único tema que realmente es escandaloso es que no se renueve el Consejo General del Poder Judicial. Ese sí que es un tema que afecta gravemente al sistema institucional y que hace que casi todas las decisiones que adopta adolecen de una falta de legitimidad y de credibilidad. Deberían haber dimitido e irse a su casa.

P.- ¿A qué achaca la falta de entendimiento para la renovación del CGPJ entre el PSOE y el PP?

R.- La versión teórica más extendida es que tienen mucho interés en que los nombramientos que se produzcan, sobre todo en la sala Segunda de lo Penal (del Supremo), puedan ser más benévolos para el PP en el caso de que se mantenga el statu quo.Yo tengo mis dudas de que se sea tan poco conocedor de la realidad judicial como para pensar que los jueces, por el hecho de que el Consejo sea de uno u otro color, van a adaptar sus decisiones al color del consejo correspondiente. Eso es falso, así de sencillo, eso no ocurre. Los jueces somos independientes, esa es una cosa que ahora resulta muy difícil incluso decirlo. Está perdiendo prestigio el poder judicial porque se empieza a sostener que está al servicio de quien manda en cada sitio y de intereses espurios, y la verdad es que los jueces únicamente no son independientes con respecto a vosotros. La única forma de presión real que existe ante los tribunales, en mi opinión, es los medios de comunicación, que sí que tienen influencia en la toma de decisiones.

P.- Si hubiera estado en el Constitucional, ¿habría anulado el estado de alarma?

R.- No. Sinceramente no.

P.- ¿Cree que judicialmente no se sostiene?

R.- En términos jurídicos, es razonable, en términos político-constitucionales yo creo que no.

P.- ¿Y la del «procés»?

R.- Me parece muy adecuada, la hubiera firmado yo en esos términos.

P.-¿Es reconducible la situación de Cataluña?

R.- Mi padre, que murió desgraciadamente hace muchos años, decía que el único problema real que había en España no era el País Vasco, sino Cataluña. Lo decía cuando el terrorismo estaba en pleno auge, y puede ser que mi padre tuviera razón, que es mucho más peligrosa, en términos institucionales, la situación en Cataluña que la que provocaba el terrorismo, que generaba y genera dolor, rabia, indignación, pero no cuestiona el estado de derecho. En el fondo, al revés, lo reafirma.

En el País Vasco ha habido una reacción muy clara a favor de olvidarse de los tiempos negros del terrorismo, sin perjuicio de que quede alguna secuela política partidaria, pero en definitiva, es una guerra que parece razonablemente acabada y ganada. Sin embargo Cataluña no tiene aspecto de que esté maduro el tema. A medio plazo llegarán a la convicción de que no hay absolutamente nada que hacer y que cualquier Gobierno de España mantendrá los mismos puntos de vista, es decir, no a ninguna clase de referéndum y no en términos globales a cualquier planteamiento independentista. Cataluña todavía requiere de alguna otra derrota del independentismo para que reaccionen. Entretanto, va a durar.

P.- La Expo, las riberas, los cinturones y el tranvía. ¿Con qué se queda de su legado como alcalde de Zaragoza?

R.- El plan de riberas y el Parque del Agua. Eso es lo más novedoso; lo demás, cosas que eran necesarias, convenientes, pero las riberas y el parque son una huella permanente. Después, el tranvía también ha sido muy importante y fue, curiosamente, una batalla infernal. En general siempre he recibido críticas, y no me ha importado gran cosa, pero en el tema del tranvía fue una avalancha, era una campaña feroz. Bueno, pues todos lo que hicieron esa campaña feroz ahora usan el tranvía de manera directa, y me consta. Lo que la gente opina es que habría que hacer la segunda línea, que es lo que completaría el programa.

P.- ¿Se siente identificado con el PSOE de Pedro Sánchez?

R.- Te lo contesto al revés, yo sólo me he sentido verdaderamente identificado con Felipe, con su Gobierno, del que formé parte y a mucha honra. El nivel que alcanzó Felipe González no lo ha alcanzado ningún otro político español, ni siquiera desde la Restauración y no digamos en la República, que mucho teóricamente tener un pensamiento muy progresista, pero eran unos incompetentes en materia de gestión absoluta.Desde mi punto de vista, hay un punto claro: es para mi un error sin matices el formar Gobierno con base a una barbaridad de partidos minoritarios, además claramente radicales. La forma de Gobierno que eligió Sánchez seguramente no le dieron otra opción desde el punto de vista de la oposición, pero yo hubiera preferido quedarme en la oposición a tener que formar gobierno del modo que lo ha formado.

P.- Sin embargo, el presidente de Aragón, Javier Lambán, gobierna con Podemos y no parece que tenga tanto problema.

R.- Es que Lambán es muy listo. Es capaz de construir los consensos en sitios inverosímiles y en eso, en cierto modo, me reconozco. Como él, hice de la búsqueda del consenso el eje total de mi política. De Lambán yo no tengo ninguna duda de que será el siguiente presidente de la Comunidad Autónoma, porque no tiene rival.

P.- Precisamente por eso quería preguntarle, por la capacidad del PP de Jorge Azcón de arrebatarle la presidencia a Lambán.

R.- El PP de Azcón, la alcaldía, tendría muy buen pronóstico. El Azcón Comunidad Autónoma, perderá, de hecho yo creo que lo sabe. No le conviene en absoluto a sus intereses personales. Si lo acepta será porque considerará que está obligado con su partido y con la situación y, por tanto, si hay que comerse el marrón de enfrentar con Lambán, a lo mejor le obligan a hacerlo. Por tanto a Azcón, ojalá porque le tengo cariño al alcalde, no le obliguen a presentarte a las elecciones contra Lambán.

P.- En ese caso ¿ve al PSOE en disposición de recuperar la alcaldía de Zaragoza?

R.- Muy complicado, porque ni siquiera tenemos, que yo sepa…

P.- Pero Pilar Alegría ganó las pasadas elecciones.

R.- Porque era una candidata realmente fuerte. De hecho la han nombrado ministra (de Educación) y con todo motivo. La conozco mucho y aposté por ella de una manera explícita cuando podía apostar. Pero un personaje de ese calibre político, en este momento, en el PSOE no lo veo. Ojalá me equivoque o aparezca, que aún hay tiempo.

P.-¿Por qué cree que será recordado?

R.- Por la Expo (Internacional de Zaragoza de 2008). Recoge la casi totalidad de proyectos. Son 2.200 millones de euros inversión,necesitaríamos más de una década de todo el presupuesto municipal de inversiones para poderlo hacer. Anticipó en diez, quince o veinte años lo que iba a ser la ciudad de Zaragoza. Y después un factor que no es material, el orgullo que tenían los zaragozanos y los aragoneses por la Expo. Salió adelante porque hubo consenso, si no, no habría salido.

P.- ¿Ve posibles los consensos hacia la candidatura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2030 de Aragón y Cataluña, que no han empezado con buen pie?

R.- Más bien, muy mal pie.

P.- ¿Ve factible reconducir la situación?

R.- Terminará mal, porque Cataluña intentará hacer de esa causa, como de todo, una reivindicación nacionalista, y rápidamente surgirá el discurso, si no ha surgido ya, de que eso es una invasión más de España en Cataluña. Como diría el presidente de Estados Unidos, es tan estúpida como actitud que probablemente lograrán boicotear, pero también es verdad que sin Aragón no puede funcionar el proyecto, eso es objetivo. Incluso más bien pensaría en añadirle Andorra dentro del proyecto, nunca reducirlo, sino ampliar la base social. Si eso no se logra, no hay ninguna opción. Ahora, en teoría, las circunstancias tampoco son las mejores. Pensar en grandes inversiones de este tipo tampoco es sencillo. Esperemos que haya un milagro y los catalanes entren en razón.

P.- ¿A qué va a dedicar su tiempo una vez jubilado?

R.- Saberlo con exactitud no lo sé. Si me lío en el tema de hacer una memorias, ya tendré un año o dos dedicado a eso, lo que pasa es que tengo dudas de si eso es lo que más me conviene. A algunas personas tampoco les tranquiliza mucho. Ya anticipo, no voy a hacer nada irresponsable. Si hago unas memorias mi obligación es intentar ser fiel a mí mismo, lo cual excluye la mentira, el engaño, la irresponsabilidad, la frivolidad.He recibido también alguna oferta de escribir columnas en medios de comunicación; eso seguro que lo aceptaré. Y cosas que sí que quiero hacer en todo caso es echar una mano, en la medida que pueda, al mundo de los discapacitados. Tampoco me importaría, pero no he recibido ninguna oferta, hacer algo de radio, que incluso me gusta más que el medio televisivo. Si recibo alguna oferta en este campo, sí que lo voy a hacer. En definitiva, no me resigno a dejar de tener voz. No quiero irme de este mundo sin estar opinado de las cosas que me interesan .

Ainhoa García Mendaza

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