Sin mascarilla en interiores: nuevo empujón para las industrias culturales

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Cine Paz, Madrid

Madrid, 11 abr (EFE).- Volver a la normalidad. Cuatro palabras que han marcado las esperanzas de los últimos dos años de empresarios y artistas españoles de la cultura, que tuvieron que cerrar negocios y adaptarse a las restricciones para evitar que el desastre de la pandemia fuera a más. En unos días, la normalidad, o casi, comenzará por quitarse las mascarillas en interiores.

El próximo 20 de abril es el día en el que, como ha previsto el Gobierno siguiendo instrucciones de las autoridades sanitarias, se podrá prescindir del uso de mascarilla en interiores.

La medida busca «que se pueda volver a lugares que costó tanto abandonar», ha dicho el ministro de Cultura, Miquel Iceta, convencido de que se podrá hacer «lo que hacíamos en las mismas condiciones que lo hacíamos antes de la pandemia«.

Para el mundo del cine, «cuanto más nos acerquemos a la normalidad mejor», aunque, a pesar de esta orden del Gobierno, quedan algunas comunidades autónomas, como Castilla y León o Asturias, donde aún hay que mantener la distancia entre butacas.

Es Luis Gil, director general de la Federación de Empresarios de Cine de España (FECE) quien hace estas consideraciones en declaraciones a Efe, si bien recalca que es «muy positiva» la vuelta a la normalidad que supone dejar atrás la mascarilla.

«El cine, por sus propias características, es, ha sido en pandemia y va a seguir siendo, un espacio seguro porque la propia actividad es segura -apunta Gil-. Tú no hablas, no interactúas, no emites aerosoles y en este tiempo peligroso no ha habido ni un contagio en salas de cine; aún así, cada uno hará lo que considere».

Los geles hidroalcohólicos se mantendrán, de momento, «por el compromiso de que el espectador se sienta seguro, y se intentará que en los accesos y salidas de las salas la gente sea prudente y se eviten aglomeraciones«, agrega.

En cuanto a los espacios de música, Armando Ruah, coordinador de la Asociación Estatal de Salas de Conciertos (ACCESS), está convencido de que, en cuanto lo permita la ley, «todo el que pueda se va a acoger a ello», y eso que «ni hemos sondeado a nuestros socios«, admite.

«Estamos hablando de espacios cerrados (algunos pequeños) que aún no sabemos qué norma o ley les va a afectar, y luego están las normas de las comunidades autónomas. Lo que es evidente -afirma Ruah– es que se respetará al máximo a aquellos que quieran seguir usándola«.

Por su parte, Albert Salmerón, presidente de la Asociación de Promotores Musicales (APM), que es la mayoritaria del sector, considera que este acercamiento a la normalidad «será positivo» aunque de momento «no tienen datos«.

Javier Olmedo, director gerente de La Noche en Vivo (asociación de salas de música en vivo de Madrid), también considera que todo el mundo está deseando quitar las mascarillas «cuanto antes».

También los empresarios teatrales esperan a leer la letra pequeña del real decreto para tomar una decisión sobre el uso que los espectadores deben hacer con las mascarillas en su interior. En este caso, se trata de aforos de más 1.700 butacas en espacios como el Teatro Real, de 1.400 en el Lope de Vega donde se representa «El Rey León», o los 1.000 de La Latina o el Calderón.

El presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza de España, Jesús Cimarro, ha señalado a Efe que están «estudiando qué decisión tomar«, mientras que en los teatros dependientes de las administraciones públicas decidirán en función de lo que determine en ese sentido la comunidad a la que pertenecen.

Los museos, que todavía no han recuperado los niveles de público previos a la pandemia, han demostrado a lo largo de estos dos años ser un espacio seguro para el ocio, según han reiterado durante la pandemia los directores de las pinacotecas nacionales.

Todos esperan a ver la letra pequeña del real decreto que se aprobará dentro de unos días. Entre ellos el Museo Thyssen-Bornemisza, que todavía no tiene una decisión tomada pero seguramente pasará a «recomendar» el uso de mascarilla; el Museo del Prado «confiará en la responsabilidad individual» de los visitantes y recomendará su uso en aglomeraciones, aseos y ascensores, y el Museo Reina Sofía seguirá las directrices que dé la Comunidad de Madrid.

Pero retomar la normalidad y volver a los datos prepandémicos no será rápido, ni fácil. El representante de los dueños de salas de cine considera que hay que trabajar para redirigir al público a las salas, y que los lugares cerrados «sigan estando presentes como opción de ocio».

«La pandemia ha ‘demonizado‘ el ocio en espacios cerrados por temor, pero hay que trabajar para volver«, señala Gil, que apunta a la próxima edición de la Fiesta del Cine, del 3 al 5 de mayo, «como evento importante que conecte al público con las salas después de dos años de imposibilidad de hacerlo«. EFE

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