3-1. El Real Madrid de los imposibles lo vuelve a hacer

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Benzema celebra uno de los tantos logrados. | Fuente: Twitter @realmadrid

EFE.-Cuando Pep Guardiola tumbaba la épica madridista con una superioridad incontestable. En un duelo que sintió sentenciado el Manchester City con el tanto de Mahrez, el Real Madrid de los imposibles protagonizó una nueva remontada para la historia, con un doblete en un minuto del tiempo añadido de Rodrygo y el tanto de penalti de Karim Benzema en la prórroga, para acceder a la final de París tras la última noche mágica de una ‘Champions’ inolvidable para el Santiago Bernabéu.

No es solo épica. Es corazón, es fe en sus posibilidades hasta el último suspiro. Es fútbol. Es la herencia de un gen único, un adn especial que se transmite de generación en generación.

Sin Casemiro, Kroos ni Modric ya en el campo. Con un puñado de jóvenes sin miedos y a los que no pesa el escudo, el Real Madrid impuso su historia cuando lo tenía todo perdido. El único equipo del mundo capaz de repetir remontada en cada eliminatoria hasta la final.

Realizando un nuevo giro de tuerca con dos tantos en el tiempo añadido cuando parecía sentenciado.

En una ‘Champions’ en la que se asomó en varias ocasiones al abismo, Ancelotti sintió que un tanto del City era la sentencia definitiva. En el intercambio de golpes, en la locura del Etihad, nunca vio a su equipo superior. Y se protegió de inicio.

Pese a jugar en un Bernabéu encendido como nunca, su plan fue Fede Valverde para llegar con vida al momento decisivo de la eliminatoria, el último ‘cuarto’.

Si cada eliminatoria europea se divide en cuatro partes, solo hay un equipo del mundo que le sirva ganar una y ser superado en las tres restantes. Se pudo ver ante el PSG, cuando media hora sirvió para añadir una nueva remontada a la larga lista que da forma a la leyenda.

Y ese fue el plan de ‘Carletto’, que plantó un bloque bajo y un excesivo respeto a un City con una identidad definida, con ese inconfundible ‘sello Guardiola’ que tan bien conoce el Bernabéu.

En una ‘Champions’ en la que se asomó en varias ocasiones al abismo, Ancelotti sintió que un tanto del City era la sentencia definitiva. En el intercambio de golpes, en la locura del Etihad, nunca vio a su equipo superior. Y se protegió de inicio.

Pese a jugar en un Bernabéu encendido como nunca, su plan fue Fede Valverde para llegar con vida al momento decisivo de la eliminatoria, el último ‘cuarto’.

Si cada eliminatoria europea se divide en cuatro partes, solo hay un equipo del mundo que le sirva ganar una y ser superado en las tres restantes. Se pudo ver ante el PSG, cuando media hora sirvió para añadir una nueva remontada a la larga lista que da forma a la leyenda.

Cuando parecía que no había espacio para el milagro. Cuando el City se sintió en la final inglesa de París. Cuando parecía que no le afectaba el factor ambiental como al PSG y al Chelsea, un Real Madrid sin sus tres intocables del centro del campo, sustituidos, exhibió orgullo hasta el final y levantó la eliminatoria en el tiempo añadido.

Seguía con vida gracias a Mendy, que salvó bajo línea de gol el tanto de Grealish, que hasta perdonó otra clara a un Real Madrid que parecía roto. Solo cogía fuerzas para su último intento.

En un minuto mágico Rodrygo lanzó dos zarpazos para la historia, apareciendo con hambre al pase de Karim y cabeceando a la escuadra un centro de Carvajal.

El equipo de Ancelotti había vuelto a enterrar la inferioridad en una eliminatoria. Nadie del City entendía lo que había ocurrido. Hasta pudo quedar sentenciado antes de la prórroga si Ederson no hubiese evitado el tercero de Rodrygo.

En ese escenario ya nadie puede con un Real Madrid sobrado en el físico y en un carácter competitivo inigualable. La primera de la prórroga la perdonó Benzema y a la segunda fue derribado por Rubén Dias, que llegó tarde y cometió penalti. No perdonó el máximo goleador de la ‘Champions’. El milagro ya era realidad.

Guardiola recurrió a Sterling buscando escapar de la pesadilla pero era el momento de sufrir de su propia medicina.

El Real Madrid llevó el partido a su terreno, dejó pasar los minutos y Courtois salvó con su habitual parada salvadora el tanto, en un remate de Fernandinho solo en el segundo palo, que habría provocado los penaltis. Cuatro años después se reencuentra con el Liverpool en la Liga de Campeones de las remontadas imposibles.

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