EFE.-Atenta a las cuestiones sociales ambientales y productivas. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha visto cumplidos esos requisitos en la solvente y discreta Élisabeth Borne, extitular de Trabajo y la segunda mujer nombrada primera ministra en Francia y cuya permanencia en el puesto dependerá de las legislativas de junio.

Sustituta del conservador Jean Castex, en el puesto desde julio de 2020, Borne, de 61 años, fue nombrada hoy por Macron como la segunda jefa de Gobierno, después de la efímera experiencia de Edith Cresson (once meses entre 1991-92).

De los 24 primeros ministros de la V República sólo había habido hasta ahora una mujer que había ocupado ese puesto: Edith Cresson, nombrada en 1991 por el presidente socialista François Mitterrand. 

Borne, de 61 años, tiene el perfil ideal que buscaba Macron: mujer con un perfil «social, ecológico y productivo», pero sin demasiadas ambiciones políticas para que no haga sombra al presidente.

Borne, divorciada y madre de un hijo, es parisina de nacimiento. Hija de una farmacéutica normanda y un judío de origen ruso cuya familia se refugió en Francia en 1939. Su padre estuvo en la resistencia francesa y fue deportado en 1942. Murió en 1972, cuando ella tenía 11 años. Huérfana de padre, estudió gracias a becas.

Ingeniera de formación y alta funcionaria, ha sido ministra de Transportes (mayo 2017-julio 2019), de Transición Ecológica y Solidaridad (2019-2020) y desde julio de 2020 estaba al frente del ministerio de Trabajo.

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