El Templo de Debod se halla en estado «adecuado» aunque no se descarta «nada»

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Templo de Debod, Madrid. Fuente twitter

Madrid, 13 may (EFE).- El Templo de Debod, ubicado desde 1972 en el madrileño barrio de Argüelles, se encuentra en un estado de conservación “adecuado” y no hay un riesgo de destrucción “inmediata” de ninguno de sus valores culturales, aunque no se descarta “nada” sobre su futuro como instalar una cubierta, decisión que se tomaría con el “consenso” nacional e internacional.

El director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid, Luis Lafuente, lo ha expuesto este lunes a los medios en la presentación del Plan de Conservación Preventiva para el Templo de Debod, desarrollado por la Fundación Santa María la Real tras unos estudios científicos ejecutados entre 2020 y 2021.

En base a esos estudios, “podemos afirmar que el templo se encuentra en un estado de conservación adecuado”, ha apuntado Lafuente, si bien ha añadido que “obviamente” está “afectado por las patologías propias de cualquier bien cultural expuesto a las condiciones meteorológicas de nuestra ciudad”.

“Pero en ningún caso existe riesgo de destrucción inmediata de ninguno de sus valores culturales. No hay alarma en este sentido, luego la decisión sobre el futuro del templo debe ser adoptada desde parámetros de conservación distintos a si los estudios hubiesen revelado ciertos riesgos de inminente materialización”, ha asegurado.

Preguntado sobre si se descarta cubrir el monumento, el director general de Patrimonio Cultural ha destacado que “no se descarta nada”. “Considerábamos que para tomar una decisión de esa envergadura como la cobertura o no cobertura, el traslado o dejarlo como está, venían a ser un poco las posibles alternativas que había, necesitábamos una información completa del estado de conservación”.

“Esto es lo que hemos presentado hoy, cómo está el templo”, ha dicho sobre el Plan de Conservación Preventiva, que ha definido como un “instrumento innovador y funcional que guiará a los gestores de la conservación del Templo en la adopción de decisiones tanto a escala menor o cotidiana como decisiones de entidad más superior”.

La información contenida en ese plan, así como los estudios en los que se basa, se remitirá antes de que termine junio “a las principales instituciones del país vinculadas a la egiptología” y la conservación, para que “estudien con tiempo los documentos y elaboren las propuestas que estimen oportunas” para poder debatir en el próximo otoño, “de forma conjunta”, sobre el tratamiento que el Templo requiere.

Después, en 2023, el debate se extenderá al ámbito internacional, lo que «permitirá» a Ayuntamiento, Ministerio de Cultura y Comunidad de Madrid «adoptar la decisión amparada en la información que aportan los datos”.

«Somos muchos los implicados» ante una eventual decisión sobre el Templo, que tendrá que tener consenso nacional e internacional, ha subrayado Lafuente.

UN PLAN «INNOVADOR» QUE APUESTA POR LA DIGITALIZACIÓN

La estrategia diseñada por el Ayuntamiento para garantizar la conservación del templo ha consistido en “acometer de forma prioritaria y con diligencia las actuaciones de conservación que permitan paliar los principales problemas detectados en los estudios”, según Lafuente.

Así, en los dos últimos años se han subsanado “los problemas de humedad mediante un drenaje perimetral del templo” y se han reparado las cubiertas, actuaciones que se revelaron “cruciales” para proteger al templo de la borrasca Filomena.

En segundo lugar, se ha promovido el Plan de Conservación Preventiva para el Templo de Debod, en cuya elaboración ha colaborado la Fundación Santa María la Real. Su director, Jesús Castillo, y el coordinador de Patrimonio I+D+I de la Fundación, Mario Tena, han desgranado en qué han consistido los trabajos y las líneas generales del plan.

Tras unos primeros trabajos en 2016 -lectura de georradar y monitorización evaluando quince parámetros como la temperatura, la humedad o el CO2- hubo una jornada técnica en 2018 y, en base a sus conclusiones, el Ayuntamiento propuso realizar unos estudios científicos.

Se realizaron en 2020 y 2021, y consistieron en esclerometrías, porosimetrías, análisis de sales de las piedras, cartografías o termografías, y también se tomaron fotografías de alta definición para comprobar si hay cambios en el futuro.

Como conclusión, Castillo ha destacado que “no hay patologías en el Templo de Debod que presenten motivos de preocupación inmediata”, aunque “lo que sí que hay que hacer es continuar con el control sobre el edificio para que, efectivamente, poder continuar con su conservación”.

Tena, por su parte, ha contextualizado que la conservación preventiva es «la conservación continuada y de pequeño detalle para los cuidados tanto del bien como del entorno en el que se ubica para minimizar los riesgos y evitar acciones de mayor entidad», y ha explicado que, para que sea un plan vivo y esté permanentemente actualizado, se ha recurrido a la digitalización.

De esta forma, se ha creado un instrumento con los elementos inventariados (más de 3.800), los riesgos que tienen (se han identificado 90 riesgos) y las acciones necesarias para garantizar su conservación (60). EFE

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