La Sala Caracol echa el cierre por un desahucio judicial que ve injusto

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Madrid, 15 jun (EFE).- La mítica Sala Caracol de Madrid (calle de Bernardino Obregón, 18), con casi tres décadas de historia, cerró sus puertas el pasado 9 de junio a causa de un desahucio judicial por orden del juez de Primera Instancia número 40 de Madrid, por una controversia con los propietarios que a su vez los gestores de la sala quieren enmendar, al considerar que la situación es injusta.

Según detalla a Efe el portavoz de la marca Sala Caracol, Paco Ibáñez, esta «controversia» comenzó durante la pandemia, en 2020, cuando pidieron una reducción de la renta al 50 por ciento, pero la propiedad entendió que «no procedía» y pidió el pago íntegro de la mensualidad.

Ante esta situación, que consideraban «injusta», los gestores de Sala Caracol decidieron interponer una demanda de amparo apelando a la cláusula rebus sic stantibus (esto es, que un pacto seguirá vigente siempre que se mantengan las circunstancias existentes al establecerse), la cual se tramitó ante el Juzgado de Primera Instancia número 20 de Madrid; la vista, tras varias suspensiones, está fijada para el próximo 13 de septiembre.

Tras ser demandados, los propietarios interpusieron a su vez una demanda de juicio verbal por desahucio en el Juzgado de Primera Instancia número 40 de Madrid, y aunque los gestores -según afirman- presentaron la documentación de oposición en tiempo, un «despiste» del procurador junto con un «fallo informático del juzgado» hizo que se presentaran los documentos de oposición sin traslado de copias.

Pero pese a subsanarlo, según la Sala Caracol la «jueza se negó categóricamente» a admitir la documentación e incluso calificó lo ocurrido «como defecto de forma», por lo que el desahucio siguió su curso hasta ejecutarse el pasado 9 de junio.

Los gestores de la Sala Caracol apelaron a la Audiencia Provincial, que este jueves 16 de junio resolverá sobre si procede el desahucio.

Por otra parte, el 13 de septiembre también habrá un pronunciamiento sobre la demanda de amparo que interpusieron los gestores, que, al menos hasta entonces, tendrán cerrada la sala.

En un comunicado, los gestores aseguran que nunca quisieron evadir el pago de mensualidades y lamentan que este proceso pueda poner fin a una de las salas de música en vivo más importantes a nivel regional y nacional.

«Luchamos por lo que considerábamos era justo teniendo en cuenta las circunstancias mundiales acontecidas y nunca pensamos recibir la pasividad e inactividad del sistema judicial», afirman desde Caracol.

Lamentan que la familia Alonso, que gestionaba desde 1995 el auditorio, haya perdido la sede, «referente nacional e internacional en la industria cultural», pero aseveran que «el proyecto de Caracol no morirá aquí, forma parte de la sociedad madrileña, de nuestra familia y de la cultura nacional». EFE

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