Juicio a presos acusados de adoctrinamiento para la yihad

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Audiencia Nacional

Madrid, 3 jul (EFE).- La Audiencia Nacional juzga desde el lunes a cinco acusados de integrar el «frente de cárceles», un grupo de presos por delitos de yihadismo que presuntamente se afanó en cohesionar a los internos condenados por terrorismo para mantener el control sobre ellos y que ninguno «se viera tentado de abandonar la yihad armada».

Uno de los que se sentará en el banquillo es Mohamed Achraf, cuyo verdadero nombre es Abderraman Tahiri, que fue ya condenado por liderar una célula desarticulada en 2004 que planeaba atentar contra objetivos emblemáticos de Madrid como la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o la estación de Príncipe Pío.

Él fue quien supuestamente trató de «erigirse en líder» de los internos afines al Dáesh para formar un colectivo de presos con el objetivo de que no abandonasen «la lucha en favor del ideario yihadista» y que continuasen con ella tras ser excarcelados, según expone la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales.

El ministerio público solicita para los cinco acusados una condena de 12 años de prisión por un delito de constitución de grupo terrorista con la agravante de reincidencia, si bien también plantea otras penas subsidiarias en el caso de que el tribunal no comparta su tesis: 8 años por colaboración con organización terrorista o captación y adoctrinamiento terrorista.

Según Fiscalía, los acusados actuaron entre los años 2014 y 2018, mientras cumplían condenas en diferentes prisiones del país por delitos de pertenencia a organización terrorista, y su objetivo era que el resto de internos que también cumplían castigo por terrorismo se mantuviesen «fuertes y unidos» y que ninguno «flaqueara», así como conseguir «unir nuevos adeptos» a la causa del Dáesh.

A ello cree la Fiscalía que se dedicó Achraf, para quien el juez dictó prisión provisional por estos hechos, a través de una «campaña de envío de cartas» a otros internos, una «estrategia común» que, sospecha, compartía con los demás acusados.

Este acusado también reivindicaba presuntamente el reagrupamiento de los presos en la misma galería y módulo e incluso realizó una huelga de hambre en 2018, mientras estaba recluido en la cárcel de Murcia II, y promovía «un sentimiento de victimismo» en los presos «que los uniera en la lucha en favor de la yihad violenta».

Según el fiscal, otro de los acusados, que coincidió con Achraf en una cárcel de Madrid, «puso de manifiesto su deseo de seguir en la yihad violenta una vez saliera de la cárcel» y «su intención de hacerse con un arma una vez que saliera de prisión para montar algo en España o en Marruecos».

Un tercero, interno en el centro penitenciario de Mallorca y que también trató de erigirse en líder de los internos con los que coincidía, llegó a decir que los atentados de Mánchester de 2017, al final de un concierto de Ariana Grande en el estadio Manchester Arena, «eran necesarios», añade el escrito.

Otro acusado, prosigue el fiscal, se reconoció como imán y formó a los presos en «los postulados más radicales del salafismo», tratando de mantener el control sobre ellos, y el quinto, aunque, según la Fiscalía, compartía los mismos objetivos que el resto, no se sumó a la campaña de cartas para «pasar desapercibido», sino que se comunicaba con los internos en el patio. EFE

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