El concejal del PP de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco fue asesinado por ETA el 13 de junio de 1997.

EFE.- «Aceptamos que somos militantes de ETA y no vamos a parar en la lucha por la libertad de Euskadi». Fueron las palabras que en euskera pronunció Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote», y su pareja Irantzu Gallastegi, «Amaia», en el juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Dieciséis años después ambos siguen en prisión sin mostrar ningún arrepentimiento.

Son los autores del secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua el 12 de julio de 1997 que continúan cumpliendo pena por este y otros crímenes del comando Donosti que ejecutó a Blanco y en el que también participó José Luis Geresta, «Oker», que no llegó a sentarse en el banquillo, ya que se suicidó de un disparo en 1999 a las afueras de Rentería (Guipuzkoa) días después de la detención de Gallastegi en Francia.

Además de estos tres etarras, fue condenado a 25 años el exconcejal de HB en Eibar Ibon Muñoa por colaboración al dar cobijo a los tres miembros del comando e información sobre Blanco. Está en libertad desde octubre de 2020.

Francisco Javier García Gaztelu, Txapote

La sentencia de la Audiencia Nacional que condenó en junio de 2006 a Txapote a 50 años por el asesinato de Miguel Angel Blanco, de 29 años, concluyó que fue este etarra, con 31 años, quien apretó dos veces el gatillo y acabó con su vida.

La sentencia justificó la pena máxima y la prohibición de acercarse a Ermua durante los cinco años siguientes a su excarcelación por la extrema gravedad de los hechos y por la actitud de él y de su compañera que, durante el juicio, mostraron una «absoluta indiferencia y desprecio» y sin el menor signo de compasión o arrepentimiento.

Txapote acumula condenas que alcanzan los 500 años en prisión. Al asesinato de Blanco se suman en su historial sangriento una decena de muertes como las Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, José Luis López de la Calle o Fernando Buesa y su escolta.

Lleva prácticamente dos décadas encarcelado desde que el 22 de abril de 2001 fuera detenido en Francia que lo entregó a España a finales de 2005 para ser juzgado por casi una decena de atentados. Su actitud ante los tribunales siempre ha sido arrogante y de desprecio.

A sus 56 años y con dos hijos de su compañera Gallastegi el que fuera jefe militar de ETA entre 1996 y 2001 sigue cumpliendo pena acumulada de 30 años por los delitos de asesinatos, atentados, detención ilegal, depósito de armas, falsificación documental, estragos, incendios, robo y daños.

Desde hace un año lo hace en una celda de la cárcel madrileña de Estremera tras ser trasladado por Instituciones Penitenciarias desde la prisión de Huelva.

Solo ha salido una vez de prisión y fue en 2017 cuando el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, le concedió un permiso -en contra de la junta de tratamiento da la cárcel onubense- para visitar bajo custodia policial y por el «tiempo imprescindible» a su padre.

En agosto del próximo año cumplirá las tres cuartas partes de la condena y, según fuentes jurídicas consultadas por Efe, la fecha en la que tendría satisfecha su pena será en febrero de 2031, si bien tiene una causa aún pendiente por el asesinato en 1998 del concejal del PP en Rentería Manuel Zamarreño.

Irantzu Gallastegi Sodupe, Amaia

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