Veinte presos en las cárceles españolas por incendios forestales

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Incendio Collado Mediano, Madrid. Foto archivo

EFE.-Los incendios forestales arrasan cada año miles de hectáreas en España, muchos de ellos intencionados. Las llamas se llevan por delante árboles o pasto, pero también pruebas que pueden ayudar a esclarecer su origen. Aun así, hay 20 presos, todos hombres, repartidos por varias cárceles del país, acusados de provocarlos.

Según fuentes penitenciarias, del total de reclusos, diez de ellos se encuentran internos en cárceles de la administración central. Ocho están condenados por provocar incendios forestales, uno aún se encuentra en prisión provisional y el otro con medida de seguridad, es decir, en un centro penitenciario psiquiátrico.

Mientras, en las cárceles de Cataluña, comunidad que tiene transferida la competencia en Prisiones, están recluidos por este delito cinco hombres, uno de ellos en prisión provisional.

En el caso de los cuatro incendiarios que ya han sido condenados y que cumplen penas de prisión en esa comunidad, el delito de incendio forestal está vinculado a un delito de asesinato u homicidio, ya que el fuego causó víctimas mortales.

Por su parte, las tres cárceles del País Vasco -comunidad que ha asumido recientemente las competencias en esta materia– no alberga a ningún condenado por incendio forestal.

No es fácil para las fuerzas de seguridad investigar un incendio de esas características. Se sabe, de todos modos, que el 60 por ciento de los más de 15.000 que cada año sufre España son intencionados.

¿El móvil? Pues hay de todo. Desde el que quema para aprovechamiento agrícola, hasta el que se la va la mano por una imprudencia pasando por el que disfruta contemplando el fuego, tiene un deseo irrefrenable de quemar e, incluso, las llamas llegan a excitarle sexualmente. Una patología muy excepcional del pirómano, que así es como hay que denominar a este tipo de incendiario.

La pena suele ser de entre seis y nueve meses de prisión, si bien el castigo se endurece en el caso de que el incendio se haya ocasionado en una zona de especial protección. La condena de cárcel siempre va acompañada de una multa, cuyo importe oscila entre los 3.600 y los 420 euros, según el caso.

Cuando se trata de fuegos intencionados, la pena se sitúa entre los tres y los cinco años, según haya o no dilaciones indebidas durante el procedimiento judicial.

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