Sindicatos rechazan abrir los colegios 11 meses si es con personal docente

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Madrid, 14 sep (EFE).- Los sindicatos mayoritarios en la enseñanza madrileña rechazan la propuesta socialista de abrir los colegios durante 11 meses para permitir la conciliación, salvo que se contratase en condiciones dignas a personal externo al centro educativo.

Así han reaccionado CCOO, ANPE, CSIF y UGT a la propuesta del portavoz socialista, Juan Lobato, de abrir los colegios del 1 de septiembre al 31 de julio, desde las siete a las 19 horas para los niños de tres a doce años, planteada este martes en el debate del estado de la región.

Desde CCOO, sin conocer la propuesta en profundidad, entienden que sería «un plan de apertura de centros públicos para actividades socioeducativas atendidas por profesionales distintos a los profesores», y sin incrementar el tiempo lectivo a los niños que en Madrid está por encima de otras comunidades.

La propuesta plantea «muchas incógnitas y dudas», por ejemplo con qué ratio de monitor por niño; quién abre y cierra el centro; quién actúa de responsable de la actividad; y con qué condiciones de trabajo para los educadores, ya que actualmente el «el convenio de ocio es de los más precarios», según la secretaria de Enseñanza de CCOO, Isabel Galvín.

Tras indicar que la conciliación debe venir de «reducciones de jornada, permisos remunerados y ayudas a la crianza», Galvín recalca que conciliar significa «estar más tiempo» con los hijos. «Poniendo a los menores en el centro, desde la perspectiva de su bienestar, cabe preguntarse dónde están los límites de las jornadas y los calendarios interminables para los niños».

«Deberíamos pensar en cómo solucionar la situación laboral de los padres más que en cómo incorporar a sus hijos al mismo tipo de jornadas». Si se opta por una actuación así, «tiene que garantizar empleo digno y con derechos» para estos profesionales.

Desde ANPE, «no nos parece bien. Ya existen actividades extraescolares para ampliar el horario lectivo por las tardes durante el curso. La conciliación no puede ser a costa de que los niños pasen 12 horas diarias en los colegios durante 11 meses. Son las empresas las que deben arbitrar los medios para que las familias puedan estar más tiempo con sus hijos».

Además, los niños «necesitan sus tiempos de descanso para hacer otras cosas al margen del colegio. Sin olvidar que los colegios e institutos no son centros asistenciales, son centros educativos y esa debe ser su función», indica el presidente de ANPE, Andrés Cebrián.

Para CSIF, los centros públicos «pueden estar abiertos incluso 24 horas si es necesario, pero siempre con personal no docente. Los docentes tienen su calendario y sus horas de trabajo como cualquier otro funcionario, 37,5 horas semanales».

Si algún distrito o municipio cree «que es útil abrir los centros educativos para hasta para dar de merendar o dar de comer o para asistir a los alumnos, siempre que se contrate con personal externo no estamos en contra», continúa CSIF.

«No puede ser es que los docentes asuman esa carga extra de trabajo, porque están para dar clase no para cuidar», según su presidente, Miguel Ángel González.

En UGT, «como sindicato de clase que representa a trabajadores, estamos de acuerdo en avanzar en políticas de conciliación», pero el fin de la escuela es «educativo. No es la conciliación de la vida laboral y familiar», indica su secretaria de Enseñanza, Teresa Jusdado.

Las políticas de conciliación «no deben estar centradas en la escuela exclusivamente, sino en los convenios colectivos de las empresas y en las condiciones de los empleados públicos». Y aunque la propuesta es «bien intencionada», requeriría «el debate y aprobación de los órganos de participación de cada centro educativo, es decir, de los Consejos escolares».

«Nunca nos hemos opuesto al uso de los centros educativos con fines sociales pero naturalmente con personal que no tenga nada que ver con los equipos docentes», concluye.

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Giner de los Ríos reivindica abrir los colegios como «espacios públicos para la ciudadanía. Es incomprensible que queden inutilizados cuando finalizan las jornadas lectivas».

Sin embargo, la conciliación familiar y laboral requiere «un estudio profundo que genere políticas de conciliación que realmente respondan a las necesidades de las familias, y que a día de hoy son inexistentes».

Las jornadas laborales «interminables, por ejemplo, son uno de los motivos que dificultan enormemente que las familias podamos conciliar» llegando incluso, «a ser condicionante para que muchas familias se cuestionen el hecho de poder tener hijos», concluye su presidenta, Carmen Morillas. EFE

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