El Valle cambia de nombre con las exhumaciones como asignatura pendiente

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Valle de los Caídos, recientemente renombrado Valle de Cuelgauros en el Escorial

Madrid, 19 nov (EFE).- Los carteles con el nuevo nombre de Valle de Cuelgamuros son el único cambio que ha llegado por el momento al Valle de los Caídos tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria, que prevé la «resignificación» de este lugar, donde siguen pendientes las exhumaciones reclamadas por un centenar de familias.

Un cartel en la carretera anuncia la llegada al Valle de los Caídos, en San Lorenzo de El Escorial, la mayor fosa común de España, con 33.833 restos de víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil, y donde hasta hace poco permaneció enterrado el dictador Francisco Franco.

Sin embargo, en el interior del recinto, gestionado por Patrimonio Nacional, todos los carteles muestran el nuevo nombre de Valle de Cuelgamuros, cumpliendo así con la recién aprobada Ley de Memoria Democrática, que entre otros asuntos recoge este cambio de denominación.

La ley también prevé la «resignificación» de este enclave para dar a conocer las «circunstancias de su construcción» y «el periodo histórico en el que se inserta», todo ello con la finalidad de «fortalecer los valores constitucionales y democráticos».

Para ello, el Gobierno convocará un concurso de ideas, aunque en la página web de Patrimonio ya se han dado pasos en este sentido al incluir textos explicativos que señalan, por ejemplo, que el Valle de Cuelgamuros fue concebido por Franco para conmemorar su victoria militar en la guerra y que fue construido en buena parte por presos políticos republicanos que trabajaron como mano de obra «penada».

EXHUMACIONES PENDIENTES

Los únicos cuerpos que se enterraron en tumbas individuales en el Valle fueron los de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, y el de Franco, que fue exhumado en 2019 tras la aprobación del Gobierno de Pedro Sánchez y el aval del Tribunal Supremo.

Ahora está pendiente la exhumación de Primo de Rivera, cuyos familiares han iniciado ya los trámites en cumplimiento de la nueva Ley de Memoria, que obliga a reubicar los restos que ocupen un «lugar preeminente» en el recinto, escenario durante años de homenajes franquistas y falangistas por el 20N.

Pero la gran asignatura pendiente en el Valle de Cuelgamuros son las exhumaciones de restos reclamadas por 110 familias, que llevan años envueltas en un embrollo judicial después de que una sentencia histórica reconociera en 2016 el derecho a recuperar los cadáveres de los hermanos Lapeña, fusilados en 1936 y enterrados en el mausoleo franquista.

«Seguimos estando en el furgón de cola pese a tener una sentencia firme desde 2016», lamenta a EFE la presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos, Silvia Navarro.

Las exhumaciones solicitadas siguen paralizadas a la espera de que el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial reactive la licencia urbanística que ya concedió en junio de 2021 a Patrimonio Nacional para acometer las obras en la cripta de la basílica y que luego fue suspendida cautelarmente.

«Estoy seguro de que va a haber un momento en que vamos a conseguir que se reanuden los trabajos», comenta a EFE Fausto Canales, quien a sus 88 años confía todavía en poder recuperar los restos de su padre, Valerico Canales.

También mantiene la esperanza Paco Cansado, que lleva décadas luchando por la recuperación de los restos de su abuelo y tío abuelo, José Cansado y Antonio Cansado, aunque es consciente de las dificultades judiciales.

«Hay familiares que dicen que sus muertos no se tocan. ¿Dónde terminan unos derechos y empiezan otros?», se pregunta.

El presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, Pablo Linares, representa a muchas de estas familias contrarias a las exhumaciones, para las que el Gobierno prevé destinar 500.000 euros.

«No quieren que se saquen restos (de sus familiares) ni se sometan a pruebas de identificación forense un solo hueso para intentar encontrar los restos de un señor cuya presencia no está acreditada en el Valle», explica a EFE.

EL FUTURO DEL VALLE

Más allá de las exhumaciones, el aspecto y significado del propio Valle son otro motivo de confrontación entre las familias de las personas allí enterradas.

La presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos cree que el hecho de que se pongan por ejemplo paneles explicativos no cambiará el significado del lugar.

«No creo que Auschwitz​ se pueda resignificar», añade citando como ejemplo el famoso campo de concentración de la Alemania nazi.

Para Fausto Canales, lo ideal sería que el Valle se convirtiera en «un centro de memoria auténtica y democrática» y Paco Cansado opina que debería ser un enclave «laico, sin connotaciones religiosas de ningún tipo».

«Para eso lo primero y principal es quitar la cruz», dice en referencia al elemento más destacado del conjunto, la gran cruz de piedra de 150 metros de altura.

Y el presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos señala que se presentarán al concurso de ideas con la intención de mantener el Valle «como un ejemplo muy hermoso de reconciliación» entre los dos bandos de la guerra.

El futuro del Valle sigue siendo incierto a la espera no sólo de la convocatoria y resolución de este concurso, sino también de los pasos que dé la ley de patrimonio cultural de la Comunidad de Madrid, que abre la puerta a blindar la cruz. EFE

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